Tomatito | Crítica El frescor de Aranjuez

  • Tomatito ofrece su versión del 'Concierto de Aranjuez', dentro de una tradición flamenca que se remonta a los años 50 con Luis Maravilla

El tocaor de Almería en una imagen promocional. El tocaor de Almería en una imagen promocional.

El tocaor de Almería en una imagen promocional. / Grupo Joly

En su momento se dijo que el Concierto de Aranjuez de Paco de Lucía (1991), una versión que despertó polémica por el rechazo que suscitó entre la profesión guitarrística clásica, fue el primero interpretado por un tocaor flamenco. El primero, que sepamos, fue Luis Maravilla, que tenía conocimientos fluidos del lenguaje musical escrito, y que en 1952 estrenó en Barcelona, a las órdenes de Pilar López, una versión coreografiada de esta partitura, con la que giró con dicha compañía. También Ricardo Modrego lo tocó, asimismo para Pilar López. Eso sí, la de Paco de Lucía es una versión de referencia, también para Tomatito, como no podía ser menos. Después de Paco vinieron otros flamencos tocando el Concierto de Aranjuez incluyendo, en los últimos tiempos, a Daniel Casares y a Cañizares, que ofreció una versión pulcra, tersa, impoluta de Aranjuez ma pensée el arreglo que hizo el propio Rodrigo de su concierto.

Portada del nuevo disco de Tomatito. Portada del nuevo disco de Tomatito.

Portada del nuevo disco de Tomatito.

La obra, como saben, se divide en tres movimientos. El Allegro con spirito se inspira en las danzas de palillos de finales del siglo XVIII. El aire estilizado, concretamente, es el del ritmo ternario de los jaleos. La interpretación de Tomatito da fuerza al rasgueado tema principal aportándole una dinámica muy airosa. De la frescura del Allegro pasamos al patetismo del Adagio, el segundo movimiento, la música española más conocida, con permiso de la Macarena, en todo el planeta. La más versionada, desde Miles Davis a José Feliciano. El tema al corno inglés más famoso de la historia. La versión de Tomatito, como no podía ser de otra manera, es íntima y al mismo tiempo viril, exhaustiva y poderosa, y con algunos pasajes, algunos recursos, algunas escalas, algunos rasgueados, inequívocamente jondos. Impactante. Nos vuelve a descubrir una melodía mil y una veces transitada. Se cierra la pieza con el Allegro gentile, el movimiento más corto del concierto. La inspiración aquí es la guitarra serena del barroco, con algunas citas que parecen tomadas directamente de la música popular. Impresionante, de nuevo, las escalas, de una claridad asombrosa y pocas veces lograda en otras versiones de la obra.

Si hay una particularidad en la versión del Concierto de Aranjuez de Tomatito, esta tiene que ver con las características de su toque. Es una versión fresca, dinámica, con muchos matices.

Esta es la segunda experiencia de Tomatito con una orquesta después de aquel experimento llamado Sonanta suite (2010) donde arregló, con ayuda de Joan Albert Amargós, algunos de sus temas más populares para que fueran interpretados, con él mismo como solista, junto a la Orquesta Nacional de España dirigida por Josep Pons. En el Concierto de Aranjuez lo acompaña la Orquesta de la Comunidad de Madrid dirigida por Víctor Pablo Pérez. La producción corre a cargo de José María Gallardo del Rey. Esta grabación conmemora los 80 años transcurridos desde la composición del concierto y los 20 de la muerte de su autor.

El disco se completa con tres composiciones breves que forman parte del repertorio de Tomatito desde hace unos años. Las tres se ofrecen en arreglos para dos guitarras, las de Tomatito y su hijo José del Tomate. De una parte tenemos al querido Astor Piazzolla, al que Tomatito dedicó un espectáculo completo hace unos años. Oblivion, como toda la obra de Piazzolla, está preñada de una profunda melancolía que el guitarrista almeriense toma entre sus manos con distancia no exenta de convicción. Fue la banda sonora del Enrique IV de Marco Bellocchio. La obra estaba incluida en Spain forever (2016) en la que se interpretaba en arreglo para guitarra y piano, junto a Michel Camilo. Es el mismo arreglo al que se sometía Fuga y misterio, también de Piazzolla, en Spain again (2006), de nuevo con Camilo, pieza también incluida, en este caso a dos guitarras, en este nueva entrega de Tomatito. El álbum se cierra con la deliciosa Agua e vinho del brasilero Egberto Gismonti, asimismo incluida previamente en Spain forever.

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