Cultura

Antonio Serrano: "Hay dos cosas claves en 'La pensión de los artistas' como son la música y la radio”

  • El Teatro Apolo acoge mañana a las 21 horas la representación de este monólogo musical creado por el que fuera durante 27 años director de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro

Antonio Serrano es un hombre que vive el teatro con mucha intensidad. Antonio Serrano es un hombre que vive el teatro con mucha intensidad.

Antonio Serrano es un hombre que vive el teatro con mucha intensidad. / Diario de Almería

Un monólogo musical protagonizado por la actriz Marisol Membrillo y adornado con maestría por el piano de Alberto de Paz. Diciembre arranca con una nueva propuesta teatral, en el marco de la programación de la temporada de otoño del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Se trata de la obra La Pensión de los Artistas, la nueva creación del escritor, investigador y dramaturgo Antonio Serrano. La representación será en el Teatro Apolo, mañana miércoles, 4 de diciembre, a las 21 horas.

-Tras el estreno de La pensión de los artistas en Córdoba ahora llega a Almería. ¿Cómo se siente?

-La llegada a Almería me proporciona cierto nerviosismo y cierta responsabilidad especial. Es mi gente. Tengo un cierto temor que no guste, a que no se capte del todo, a que se emborronen matices… No sé. Es una responsabilidad especial. Te repito que es mi gente, y eso provoca una preocupación especial. Pero sobre eso hay una seguridad en el trabajo realizado y una enorme esperanza a que se valore positivamente.

-Hablamos de un monólogo musical. ¿Cómo surge la idea de La pensión de los artistas?

-Desde el primer momento que barajé el argumento y fijé la personalidad de Dora, supe que la pieza debía tener música en directo. Y música de la época. Y música que fuera parte del mensaje, del texto, de la psicología de los personajes y del momento en que viven. Esta obra es inconcebible sin los boleros y sin la copla que se canta. Me costó mucho trabajo seleccionar y elegir, pero creo que lo he conseguido. Hay dos cosas claves en este montaje: la música y la radio.

-El trasfondo de esta pieza se sitúa en los años 50, unos años duros pero a la vea mágicos. ¿Por qué se ha inclinado por esa época?

-Era necesario. Es una historia que quiere reflejar el ambiente de la posguerra española y la secuela que aquella dejó en muchas personas que antes tenían una vida, un proyecto, unas ilusiones por delante.

-¿Cuanto tiempo llevaba en su mente hacer esta pieza teatral?

-Esta es una obra que ha estado varios años (tres o cuatro) gestándose en mi cabeza. Estuve a punto de empezar a escribirla en un par de ocasiones, pero no lo veía claro. No sabía exactamente lo que quería decir. Lo vislumbraba, pero no estaba seguro. La empecé a redactar cuando tuve claras las ideas. Y luego hice tres o cuatro versiones de ella hasta que la dejé como definitiva. Dora me costó mucho trabajo. Es un personaje con muchas aristas y, en ocasiones, muy contradictorio. Pero a mi juicio es una inmensa mujer, que se merece pervivir y no quedarse en el anonimato. Hubo, hay muchas “Doras” en nuestro país.

-Creo que esta obra está hecha para Marisol Membrillo. ¿Siempre lo tuvo claro?

-Debo reconocer que sí. Pensaba en Marisol Membrillo. Esta obra necesita una gran actriz y una gran cantante, y Marisol posee esas dos cualidades. Tiene garra, recursos actorales, y canta inmensamente bien. Emociona en muchos momentos. El público lo comprobará. Cuando ella aceptó hacer ese papel, me llevé una enorme alegría. Quien la vea, comprobará porqué.

-Después de su jubilación no ha parado. ¿Qué tiene en mente para el futuro?

-A veces los proyectos que uno tiene no se cumplen. De pronto, sin saber porqué, otra idea se cruza y gana la partida a aquello en lo que uno estaba ya trabajando. -Es una situación incomprensible, pero me ocurre. No sé si decirlo, pero llevo casi diez años queriendo acabar una versión teatral de un pasaje del Quijote y no logro acabarla. Se me resiste. Veremos si no se cruza otra cosa y la dejo una vez más. Ya veremos.

-Estuvo 27 dirigiendo las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro y fue su fundador. ¿Siente nostalgia cuando se acuerda de esa época?

-Sinceramente no siento nostalgia de los años de dirección de las Jornadas. Fue algo que me ocupó durante un tiempo, pero creo que ya ha pasado. Las sigo con atención y deseo que logren estabilidad y presupuesto suficiente.

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