Cultura

Cientos de personas disfrutan del mercado medieval de Roquetas

  • Hay una rica gastronomía, aparte de un mundo de olores y los puestos de 80 artesanos

Cientos de personas han pasado este fin de semana por el mercado medieval que hay instalado en el entorno del Castillo de Santa Ana y el Faro en Roquetas. Este mercado abrió sus puertas el pasado sábado donde fueron muchos los roqueteros y otros visitantes que pasan sus vacaciones en estas fechas en la localidad los que se dejaron ver por este mercado medieval que reúne a unos 80 artesanos de toda España.

En el mercado medieval hay una zona donde está la jaima, que exponen a la venta diferentes productos como pastas, té, pinchos, dátiles y especias. Unos dulces muy ricos y muy variados. Ubicado dentro del mercado y decoradas con motivos árabes, mostrando su forma de vida y costumbres. Uno de los lugares más visitados durante estos días.

Luego están los artesanos que exponen los más variados productos a la venta. En su viaje al medioevo se pueden apreciar los perfumes de la época, artículos de cuero, vidrio y cerámica; se pueden degustar embutidos, quesos, hierbas. Destacar también la pulpería que hay instalada junto al Faro, donde se pueden degustar unas costillas a la brasa, acompañadas de unos pimientos de padrón asados y un pulpo a la gallega exquisito.

Subrayar el apartado de cetrería que hay instalado en la explanada del Castillo de Roquetas. La concejala de Cultura, María Dolores Ortega hizo una visita el pasado sábado y pudo ver las distintas aves rapaces que se pueden ver como un búho e incluso también pudo tocar una serpiente. Sin duda, un lugar muy visitado y que gusta mucho al público.

El fin de semana ha sido muy concurrido con un gran ambiente. Otro de los puestos mas visitados ha sido la panadería, donde se puede ver en directo como se cuece el pan y luego se adquiere aún caliente. Un éxito absoluto. Los que no hayan tenido oportunidad de visitarlo aprovechando el buen tiempo, pueden hacerlo hasta el próximo miércoles por la noche que cerrará. Habrán sido cinco días intensos de muchas visitas. Los más pequeños lo pasan en grande disfrutando de alguna atracción especialmente para ellos y los mayores adquiriendo productos muy variados y sobre todo viendo aves rapaces.

Llama la atención uno de los puestos que ofrece dulces húngaros y otro que tiene una variada y extensa colección de carteles de películas, algunas de ellas rodadas en Almería como La muerte tenía un precio, Por un puñado de dólares o Patton.

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