Cultura

Crónica de una operación aplazada

Su costumbre de tomarse una aspirina diaria ha sido el detonante para que el doctor Francisco Trujillo, responsable de la inminente intervención a la que Cayetena de Alba tenía proyectado someterse, le haya pedido esperar hasta el martes 3 de febrero para acudir al mismo Hospital Sagrado Corazón donde hoy había previsto su ingreso. Según Trujillo, la coagulación de la sangre se ve afectada por la ingesta de dicho medicamento y es preferible que la enferma aguarde una pequeña temporada sin esta toma para evitar así posibles hemorragias.

Una vez pasado este período se intentarán suavizar los problemas de hidrocefalia e isquemia que sufre la duquesa y que, en los últimos tiempos, han provocado una rápida degeneración de su mermada salud. La solución a este problema, en función de consulta especializada, pasa por la colocación de una válvula en la cabeza para derivar líquido cefalorraquídeo y aliviar la presión sobre los ventrílocuos cerebrales.

Operada ya en abril de 2007 de estenosis espinal -un estrechamiento de las vértebras que impide la movilidad normal de las piernas y cuyo origen se remontaba a una caída de un caballo sufrida con 14 años-, Cayetana hizo saltar todas las señales de alarma al atragantarse con una horchata el pasado mes de septiembre y tras acudir a la celebración de la boda de su nieto en Jerez. Fue entonces cuando se extendieron los rumores de que la noble padecía demencia senil, algo que ella se encargó de desmentir a través de varias exclusivas en la prensa que, ya de paso, avisaron de su romance con Alfonso Díez, al que, ni los hijos de la duquesa, ni sus amigos, han aceptado.

De hecho, el funcionario acudió el jueves al Palacio de Dueñas -al que llegó al mediodía y del que se marchó en el automóvil de su anfitriona por la noche-, y no coincidió con ninguno de los miembros cercanos del círculo de una "enamorada" que ha defendido a capa y espada el cariño especial que siente por Díez. Incluso, el pasado mes de noviembre, ambos tomaron conjuntamente unas pequeñas vacaciones en Italia que confirmaron la buena relación que une a la pareja. Preocupado, Alfonso no ha querido dejar de asistir a su compañera -de la que le separa un cuarto de siglo y a la que no veía desde el pasado 31 de diciembre con motivo de la celebración de Nochevieja- en un recinto cuya reja exterior ha sido tapada con paneles metálicos para evitar miradas de curiosos y papparazzis.

Por su parte, los herederos del legado de los Alba esperan el momento de personarse junto a su madre bajo un dictamen profesional muy claro: conforme mayor tiempo pase, peor. Trujillo, neurocirujano que la atiende desde más de una década, considera que se ha ido postergando este paso de forma innecesaria. Un nuevo atragantamiento la semana pasada -y el correspondiente susto-, ha apresurado la decisión intentando hallar una solución que proporcione una mayor calidad de vida a una mujer a punto de cumplir, el próximo 28 de marzo, 83 años de edad. Fuerza de voluntad en estado puro.

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