Cultura

Nueva jornada del rodaje de ‘La marcha del diablo’ en el Oasys-MiniHollywood

  • La cinta del género western está dirigida por el investigador y escritor José Enrique Martínez Moya

Mucha acción y tiros en una de las escenas de la cinta. Mucha acción y tiros en una de las escenas de la cinta.

Mucha acción y tiros en una de las escenas de la cinta. / D.A.

Hace unos días las instalaciones del Parque Temático Oasys MiniHollywood acogió el rodaje de varias escenas del ambicioso proyecto La marcha del diablo que dirige el escritor e investigador almeriense José Enrique Martínez Moya

En esta ocasión el set del poblado del oeste se transformó en la población de Casagrande, en el sur de Arizona, donde transcurre parte de la acción de este film donde se narran las vicisitudes de un escuadrón de caballería que se verá envuelto en un complot donde se mezclarán los problemas con los indios tras el alzamiento de Gerónimo y las refriegas constantes con un grupo de Renegados que lidera un antiguo capitán confederado que añora al Sur.

El reparto estaba formado por integrantes del Grupo de Amigos de Almería Western Museo del Cine, lugar de restauración tematizado dedicado al mundo del western, aunque tiene colaboraciones de simpatizantes y personalidades relevantes de Almería, caso del localizador, ya retirado, Diego Fernández, el afamado atrecista Diego Rodríguez, el caballista Antonio Ramírez, el periodista de Canal Sur, Antonio Hermosa o Diego Martínez, periodista de Diario de Almería que interpreta a un ayudante del sheriff un tanto seco.

En este día tan especial colaboró el maestro y actor de acción ocasional, Enrique Durio, que por unas horas abandonó su clase para convertirse en un reputado cazarrecompensas.

La cinta con destellos de películas como La quebrada del diablo, El último tren de Gun Hill, Solo el valiente o Río Lobo fue concebida como un juego, una aventura donde se demuestra que con muy pocos medios y colaboraciones desinteresadas se puede conseguir mucho.

Todo el atrezzo ha sido confeccionado sin ayuda externa y se emplearán varias técnicas para recrear ambientes fortificados e incluso la llegada del tren de las 10:10 al mítico poblado tabernense. Todo ello gracias a la colaboración desinteresada de todos los miembros del grupo y de profesionales como el cineasta Miguel Montoya, que porta la cámara y que se encargará de la edición. El vestuario ha sido cedido por Armería Leonardo Giménez.

La película como cuenta su guionista y director contiene algunas licencias cinematográficas, casos de la población de Casagrande que se fundó dos años después de lo que relata la acción o el mismo 5º de caballería, protagonista de la historia, que nunca estuvo destinado en Arizona. Es más, en Arizona no hay palmeras, viéndose estas en las escenas ambientadas en la Misión española de Santa María del Río, otra de las licencias.

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