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Palmas por bulerías despiden a Paco de Lucía en Algeciras

  • Miles de personas acuden a la capilla ardiente instalada en el salón de plenos del Ayuntamiento y al funeral. Susana Díaz reconoce a "un grande que se quedará siempre entre nosotros".

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Francisco Sánchez Gomes, Paco de Lucía, descansa ya en el patio de San José del cementerio viejo de Algeciras, junto a sus padres, como era su deseo. Alrededor de las 15:00 horas llegaban los restos mortales del algecireño más universal al camposanto junto a su familia y amigos. Allí le esperaban cientos de personas que quisieron despedir al artista más grande que ha dado esta ciudad, pero sólo la familia pudo acceder al solicitarlo expresamente. De esta forma concluían las últimas horas del genio de la guitarra en la ciudad que lo vio nacer.

 

Antes se celebró el funeral en la parroquia de Nuestra Señora de la Palma. Estaba repleta de gente y al acto de sepelio asistió una amplia representación del mundo de la cultura, como el torero Curro Romero, Remedios Amaya, Vicente Amigo, Estrella Morente y su marido el torero Javier Conde, Farruquito, Raimundo Amador, Dolores Montoya La Chispa(la viuda de Camarón), Farruquito y Massiel, entre otros.

 

Las palmas al compás acompañaron al féretro a su entrada y salida del templo, momentos en los que los agentes de la Policía Local tuvieron que pedir la colaboración a las miles de personas que llenaban el templo para dejar sitio al cortejo fúnebre.

 

La misa in corpore sepulture fue concelebrada por todos los párrocos de Algeciras. Presidida por el arcipreste Juan José Marina, también participaron el padre Sebastián Yanes, el titular de la parroquia, Jesús Casado y los sacerdotes Juan Ángel García y Pedro Gómez.

Comenzó el arcipreste pidiendo a la Virgen que interceda en este “valle de dolor” porque a la tristeza por la pérdida inesperada de un hermano, padre y tío se le une la de la ciudad de Algeciras “y toda la humanidad, que pierde a un artista universal”.

 

El padre Juan José Marina pidió a todos esperanza. “Hoy para nosotros nuestro querido Paco de Lucía ha madurado para los ojos del Señor, aunque nosotros no lo entendamos”, resaltó.

 

Posteriormente, en su homilía señaló que el ser humano tiene dos momentos traumáticos: el nacimiento y la muerte.  En el primero porque salimos a un mundo nuevo y en el de la muerte porque ha concluido esta vida. “No es el final. A partir de ahora, nuestro querido Paco de Lucía participará en esa gloria del arte. Allí le esperará su madre y otros artistas pero sobre todo ella, quien seguro lo acogerá en sus brazos con el olor de la Bahía de Algeciras”, señaló con emoción el arcipreste, quien concluyó que “el genio de la guitarra estará siempre con sus obras, nadie puede matar el amor, el que se lleva y el que nos deja”.

 

Durante la comunión se rompió el silencio con varios cantes desgarrados, entre ellos, el de Remedios Amaya. Además, antes de abandonar el templo, un emocionado Michael Stein, su representante durante 30 años, dedicó unas palabras a su amigo desde el altar. “Has emprendido la última gira y no podremos seguirte. Conservaremos tu música”, dijo muy emocionado en inglés, que tradujo Juan José Téllez. Señaló que su relación fue tan estrecha que fue más que un amigo, casi un padre durante 27 años, la mitad de su vida, durante los que no necesitó un contrato, ya que entre ellos funcionó la confianza y el respeto. “Goodbye my friend”, concluyó muy emocionado.

 

Los restos mortales de Paco de Lucía llegaron a la Palma desde la capilla ardiente instalada en el salón de plenos del Ayuntamiento. Allí había sido velado durante toda la noche por sus familiares como su hermano Pepe, Tomatito, Javier Limón o Farruquito. El Consistorio permaneció abierto para que todo el que quisiera presentara sus respetos al artista durante la noche y también minutos antes del cortejo hacia la iglesia. De hecho, cientos de personas hicieron cola para acceder. En esas horas, además de gente anónima de la ciudad y de fuera, se acercaron numerosos artistas como la Niña Pastori, Massiel, Javier Ruibal, la bailaora Cristina Hoyos, el guitarrista Paco Cepero o el cantaor flamenco Antonio Fernández Díaz , Fosforito. Todos ellos fueron entrando en el Ayuntamiento, donde además aguardaban medios locales, nacionales e incluso agencias internacionales que se hicieron eco del último adiós a Paco de Lucía.

 

“Paco era una persona muy entrañable. Era muy cercano, muy tímido, excesivamente tímido. Una persona tan sencilla, tan cariñoso, tan entrañable. Tan respetuoso... que hay que quererle”, dijo Fosforito a los medios que esperaban bajo la fina lluvia con la que amaneció la ciudad. A ella aludió Massiel en sus declaraciones. “Se ha ido un genio y Algeciras está llorando de pena”, indicó la amiga de la familia.

 

“Se va lo más grande de nuestra música. Para mí ha significado el aprender una nueva era del flamenco. La verdad es que nos quedamos huérfanos”, valoró el bailaor Farruquito. “Un día muy triste, mi alma”, añadió Remedios Amaya a su entrada a la capilla ardiente.

 

Además de familia y amigos, presentó sus respetos la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que trasladó en nombre del Gobierno andaluz el pésame a la familia. “Tengo que agradecer al alcalde, al Ayuntamiento y a todos los ciudadanos de Algeciras que se han volcado con la familia para que el día de hoy se pudiese desarrollar con la mayor tranquilidad y con el reconocimiento a un grande, a un andaluz universal que aunque nos abandonara, su arte, su obra, queda entre nosotros para siempre”, declaró. 

 

El ex vicepresidente del Gobierno Manuel Chaves también vino ayer a Algeciras. “Se nos ha ido una persona sublime que colocó la guitarra flamenca a unos niveles insuperables. No solamente en España, sino en todo el mundo. Él pasará a la historia como uno de los grandes guitarristas del mundo de cualquier género musical”, valoró.

 

Pasado el mediodía, el Ayuntamiento dio por concluida la capilla ardiente para preparar el cortejo fúnebre hasta la Palma. El último paseo de Paco de Lucía por la Plaza Alta. Los cientos de vecinos allí congregados cerraron sus paraguas en señal de respeto al paso del féretro, cargado por familiares y amigos, y para tocar las palmas al compás, como ya hicieron a su llegada a la ciudad. Su último viaje, el que le trajo para la eternidad con vistas a una bahía entre dos aguas.

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