Cultura

Pérez Siquier participa en una exposición colectiva sobre la patata en Madrid

  • La muestra fotográfica 'Patata21+1' donde participa el almeriense se inaugura en la galería Rafael Pérez Hernando

El fotógrafo almeriense Carlos Pérez Siquier participa en una muestra colectiva en Madrid. Se trata de la exposición 'Patata 21+1' que se inaugura hoy martes en la galería Rafael Pérez Hernando. La muestra está comisariada por Mónica Carabias, Luisa Rojo y Marie-Geneviève.

Según la comisaria, Mónica Carabias, "21+1 artistas contemporáneos nos plantean la relación que existe entre la realidad objetiva de la patata y la percepción emocional del objeto en sí mismo. Un objeto donde el espacio y el tiempo se funden en la raíz de la intuición. 21 creaciones imaginarias que, desde el surrealismo pasando por la poesía visual, la poética de lo urbano o el retrato, crecen frente a nosotros inmersas en el paradójico y misterioso universo de este humilde alimento tan útil para el hombre".

"Biosca nos presenta una imagen especialmente narrativa y fantasiosa que parece susurrarnos al oído: …érase una vez una patata que, según cuenta la leyenda, de ella solían salir por las noches duendecillos con raíces como pelos. En la órbita de la fantasía continua la imagen de Buruclin Borrasca o, lo que es lo mismo, la feliz patata astronauta dispuesta a colonizar el espacio. Un espacio por el que la joven de Alfonso Brezmes vuela ligera de zapatos y donde vive la patata lunática de Juan Rodríguez, atrapada en la ingravidez de sus sombras", asegura Carabias.

"Espacio que se torna aséptico en el trabajo de Antonio Tabernero quien nos brinda, con la ironía acostumbrada, una patata moribunda en la camilla del quirófano, tras haberse transformado en el alien que todos llevamos dentro. La poética visual inunda los trabajos de Luis Vioque, con su arquitectura comestible dolménica; la imagen de Javier Flores, invitándonos a jugar con la monda de una patata con el corazón de madera; la austeridad de los tubérculos inmersos en la densa soledad del siempre impecable Toni Catany; o el pensamiento convertido en patata, acompañada por la amanita que llora nostálgica a la luz escasa de una vela invernal que nos regala Manuel Vilariño", explica la comisaria Carabias.

"Los trabajos de Manuel Muñoz y Pilar Pequeño nos trasladan a la Edad de Oro, el primero con un bodegón cargado de misticismo cotidiano, el segundo con un exquisito plato de comida. El dormidero oculto de patatas retratado por Carma Casulá nos adentra en la dimensión del silencio, aquel silencio retratado por José Manuel Ballester en forma de puerta entreabierta tras la que discretas y curiosas parecen habitar las patatas. El huerto cultivado de Manolo Laguillo nos sumerge en la poética urbana de lo natural", dice Carabias.

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