Cultura

Roy llena el Apolo en la presentación de su primer disco titulado '101'

  • La banda almeriense ofreció un concierto con un ritmo trepidante el pasado domingo con un público entregado desde el inicio

El ritmo de venta anticipada hacía presagiar lo que al final ocurrió en la noche del domingo en el Teatro Apolo, cartel de 'no hay billetes' para asistir a la presentación oficial del lanzamiento del debut discográfico de la formación almeriense Roy.

Una inusitada expectación que pronto cobró sentido y expresión con los primeros acordes de Invencibles, tema que abre su álbum 101, elegido además para ser el primer videoclip de la banda. Un sonido excepcional en todo momento acompañó a Pepe, voz; Antonio Bruce, al bajo; Luismi a la guitarra; Chico a la batería; y Villodres a la percusión.

Las canciones de Roy se mueven en torno a varias influencias notorias, como el indie accesible de los Vetusta Morla o los Supersubmarina, más rítmicos, las guitarras delicadas y con reverberación de U2 y una pequeña querencia al Manolo García de El Último De La Fila.

Todo ello, mezclado, les confiere una personalidad y estilo difícil de catalogar pero muy efectivo, como se demostró en el primer tramo del concierto con los temas Cobarde, Fría y de Metal, Denuedo, una de las más celebradas, Desperfectos o la intensa Ángel. La banda reconocía sentirse "entre amigos" en un espectáculo que poco a poco fue ganando en soltura y confianza.

Formados en 2011, la experiencia atesorada en otras formaciones de la provincia confiere a Roy una presencia escénica que les otorga un potencial sólido para dar el salto a la escena nacional. El ecuador de la actuación llegó con la mirada atrás a su iniciático EP de 2011, con los temas Quizás a otra ciudad y Bailarás con la lluvia, entre las que intercalaron la balada Nena.

Los momentos más intensos de la tarde llegaron con la virulenta Altura, que dejó un gran sabor de boca, y la emotiva El Tren. "A buen entendedor, pocas palabras bastan", presentó Pepe el tema que contó con la proyección de un corto repleto de imágenes familiares, de homenaje y recuerdo a la ausencia.

Después de esta emotiva presentación, llegó el momento de la escalada final, con canciones enérgicas que pusieron en pie a todo el Apolo, como 101 o Zombies. La magia volvió con Noche de Reyes, con las que Pepe y Bruce se mezclaron entre el patio de butacas, para cerrar con la alegría de Honey Honey Club.

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