Cultura

Una fuerte tromba de agua desluce en Terque la Jornada de Recuperación de Oficios

  • El artesano de la piel y el alambre, Evaristo Egea, de Chirivel, fue homenajeado ayer en el municipio

  • La lluvia provocó que muchos visitantes se marcharan y otros artesanos quitaran sus puestos de la calle

Las mujeres encargadas de la limpieza de la uva tuvieron que usar paraguas. Las mujeres encargadas de la limpieza de la uva tuvieron que usar paraguas.

Las mujeres encargadas de la limpieza de la uva tuvieron que usar paraguas. / fotos: javier alonso

La XVI Jornada de Recuperación de Oficios Antiguos de Terque será recordada por la lluvia. Ayer, el municipio como viene siendo habitual cada año salió a la calle para disfrutar de una jornada más en torno a los viejos oficios.

Sin embargo, a las doce del día cayó una fuerte tromba de agua, que durante una hora hizo que una gran parte de los visitantes se marcharan, y también algunos de los artesanos recogieran sus puestos, ya que había productos delicados que la lluvia podía dañar.

Aun así, a las diez de la mañana hacía un día estupendo, que no hacía presagiar lo que dos horas después iba a ocurrir, con la presencia de la lluvia. Eso sí, dio tiempo a rendir un homenaje al artesano de la piel y el alambre, Evaristo Egea, de Chirivel de 90 años de edad. Este creador se mostró muy feliz de recibir este homenaje en Terque, un lugar donde cada año asiste con sus pájaros de alambre y sus piezas realizadas en piel. Curiosamente los zapatos que llevaba puestos ayer hace 70 años que los hizo él mismo.

Antes de la lluvia, se revivieron varios oficios que en otro tiempo formaron parte de la vida cotidiana de los almerienses y que hoy, por diferentes circunstancias prácticamente han desaparecido del mercado laboral o, en el mejor de los casos, se realizan de una forma esporádica y minoritaria.

El fin de las Jornadas se cumple cada año, ya que se quiere difundir los saberes orales y las practicas tradicionales entre las personas mayores, que los reviven y actualizan, así como entre los más jóvenes para que conozcan y aprendan algunos aspectos culturales que vivieron sus padres y abuelos.

Mientras en la Plaza del Solar, en pleno centro de Terque, cuatro viejos barrileros empezaban su faena ante la mirada fija de muchos de los visitantes, que asistían por primera vez al nacimiento de un barril para transportar uva. Este año, el grupo de mujeres limpiando la uva, se trasladó a la plaza principal de Terque.

Antonio Egea de la comarca de los Vélez mostraba el arte de hacer grabado que en este caso vino acompañado de su padre Evaristo Egea que con 90 años sigue en la brecha y hacer verdaderas obras de arte. María Pérez ya con casi 77 años volvía a Terque, ofreciendo el producto que ella misma realiza que son piezas realizadas con esparto. Ayer como gran novedad, apareció con un escorpión de gran tamaño y un gran aguijón. Llegaba a Terque desde Huércal Overa.

José Ángel Navarro García, conocido como El Charro, natural de Terque, sorprendía ayer a todos con una serie de obras realizadas con las varillas de los cohetes. Este año como novedad presentaba el edificio del Ayuntamiento de Terque y la ermita de Torregarcía. "Trabajo solo con varillas de cohetes y las rejas de los edificios las hago con los palos de los pinchitos".

"La iglesia de Alhabia es lo próximo que quiero hacer con estas varillas de cohete", apunta Navarro García, que asegura que "esto lo hago para mi la verdad, no hay pretensión de vender ni parecido, pero vamos si alguien quiere comprar, se le pone precio".

Carmen López Rivas, es una vecina muy conocida en Terque, que aprovecha esta Jornada para vender un pan de higo exquisito que hace.

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