Cultura

El escritor Juan Carlos Mestre lee sus poemas el día 9 en la UAL

  • El Premio Nacional de Poesía interviene en la Sala de Grados del Edificio C de Humanidades de la Universidad

Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía 2009 por su obra La casa roja ofrecerá el próximo 9 de noviembre una lectura poética en la UAL. El acto tendrá lugar en la Sala de Grados del Edificio C de Humanidades y está organizado por la Profesora Doctora Isabel Giménez Caro dentro del programa La filología y el Espacio Europeo de Educación Superior.

Mestre nació en Villafranca del Bierzo, León, en 1957. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Su primer poemario fue Siete poemas escritos junto a la lluvia. A éste le siguió La visita de Safo. Con su tercer poemario, Antífona del otoño en el valle del Bierzo publicado en 1982, resultó ganador del Premio Adonáis.

En 1987, durante su estancia de varios años en Chile, publicó Las páginas del fuego y, más tarde, de regreso a España, La poesía ha caído en desgracia, por el que se le otorgó en 1992 el Premio Jaime Gil de Biedma. Con La tumba de Keats, escrito y editado durante su estancia en Italia como becario de la Academia de España en Roma, fue galardonado con el "Premio Jaén de poesía" de 1999.

Como grabador ha obtenido la Mención de Honor, 1999 en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional (1999) y en la VII Bienal Internacional de Grabado de Orense (2002).

Ha expuesto su obra gráfica y pictórica en España, Europa y América, editado libros de artista y realizado grabaciones discográficas junto a músicos como Amancio Prada, Luis Delgado, José Zárate o Pedro Sarmiento. En sus recitales poéticos se suele acompañar musicalmente con un acordeón o cualquier otro instrumento que considere oportuno.

Según Juan Carlos Mestre, "sólo hay un acto, escribió Malraux, sobre el que no prevalecen ni la negligencia de las constelaciones ni el murmullo eterno de los ríos: es el acto mediante el cual el hombre arranca algo a la muerte. Lo difícil tal vez resida en poder vivir hasta su últimas consecuencias la vida del poema, escribirlo viene después, anotar lo inexpresable de aquella conjura contra el tiempo, hacer materia de memoria la experiencia de vida del que vive tal como le gustaría ser recordado. La vida, ha escrito mi amigo Jorge Riechmann, carece de sentido sin resistencia al mal. Muchas veces me he preguntado qué otro sentido podría tener hoy la poesía que no fuese la fundación de un acto, ya nuevo o reiterado, de conciencia".

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