Cultura

Un libro da datos de la radicalización de los musulmanes en la provincia

  • Ignacio Cembrero acaba de publicar la obra 'La España de Alá' que ha sido presentado recientemente con gran éxito

"A mí no me asusta que vengan a España los musulmanes y que su número siga creciendo. Creo que la llegada de inmigrantes es más una oportunidad que una amenaza: dinamiza y estimula al país receptor y es una pérdida para el país de origen", explicó el periodista y corresponsal Ignacio Cembrero en la presentación de su nuevo libro La España de Alá, en el que ofrece nuevos datos sobre los casi dos millones de musulmanes que viven en España, un 4 por ciento de la población española en la actualidad. Una comunidad que, comparada con otros países europeos, es menos numerosa y conflictiva, pese al terrible atentado del 11-M en 2004.

En este aspecto, el libro de Cembrero incluye un mapa secreto elaborado por el Ministerio del Interior que muestra el índice de radicalización por provincias, con cifras hasta ahora inéditas. Según esos datos, Almería es una de las provincias con más puntos conflictivos de toda España, 1.157, lo que supone el 3% del total del país. Aparte de Madrid por motivos demográficos, este un fenómeno que se concentra sobre todo en la costa mediterránea española (Barcelona, Murcia, Valencia, Girona) y también en Ceuta y Melilla, donde el caldo de cultivo entre los jóvenes es preocupante.

"La causa de la radicalización es que las nuevas generaciones intentan resolver su problema de identidad, muchos no se sienten ni de aquí ni de allí, y lo único que les define es la religión», dice el autor, quien puntualiza que no asocia el Islam con el terrorismo, aunque opina que «los musulmanes deberían ser mucho más activos en el rechazo de la violencia». «El peligro que acecha a España está por ahora fuera, fundamentalmente en el norte de África, y no dentro, aunque hay que seguir atentos, sobre todo al avance del Estado Islámico en Libia".

"La población musulmana sigue aumentando pese a la crisis porque mantienen sus pautas demográficas (más hijos) y porque se reagrupan familiarmente (buscan cónyuge en sus países de origen). España no ha sido un polo de atracción de inmigrantes tradicional, pero la situación cambiará por el cierre de otras vías de entrada. Los inmigrantes seguirán viniendo, y hay riesgos con Mauritania y a largo plazo con Argelia, por la caída del precio del petróleo".

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