Cultura

Dos mujeres se dan a la fuga para encontrar una vida plena

  • María Galiana y Berta Ojea fueron las encargadas de representar a dos personajes que empatizaron con el público y consiguieron que los asistentes se adentraran en la historia

Huir de una vida que aborrecen, de las personas que disminuyen su autoestima y buscar una fórmula distinta para disfrutar de sensaciones diferentes a lo que están acostumbradas era el objetivo de las dos protagonistas de Fugadas. María Galiana y Berta Ojea dieron vida a los personajes de Carmen y Marga en la obra que se celebró el domingo en el Auditorio Municipal de El Ejido.

En la primera escena aparecen las protagonistas haciendo autostop. El inicio de la relación de estas dos mujeres comenzó con mal pie. Las dos querían coger el primer coche que se parara en sus caminos y las disputas consiguieron sacar las carcajadas de los asistentes. Una de las frases que le dijo Carmen a Marga cuando ésta enseñó la pierna fue: "No había entendido que estabas aquí para trabajar".

El escenario estaba compuesto por decorados sencillos, pero vistosos y una pantalla que iba marcando las escenas para ayudar a las dos actrices a visualizar algunas de las acciones que se ejecutaron.

Las dos mujeres tenían motivos diferentes para escapar de sus vidas. Carmen, la mujer más mayor, huye de la residencia de ancianos Los Gladiolos donde su hijo la ha metido y ella desaparece con el camisón puesto. Marga, en cambio, se siente como una criada en su propia casa y después de veinte años se da cuenta que tiene que darle un vuelco a sus intereses.

Marga también se siente ignorada en su casa y exclama: "No se han dado cuenta de que me he ido".

Todas las desgracias de las dos mujeres se cuentan en clave de humor en la representación y se demostró el dominio de la escena de las dos actrices.

En la segunda escena, las actrices se pierden en pleno bosque después de que les dejara allí un conductor un poco sobón. Se produjeron situaciones cómicas a la hora de hacer fuego o cantar canciones para ahuyentar a los lobos.

La granja de Luciano fue la tercera parte de la obra donde Marga se encontraba en su salsa, pero al final no pudo desprenderse de su amiga Carmen, una mujer decidida y con muchos amantes en su vida.

Tras salir de la granja, la siguiente parte se sitúa en un puente que sirvió para desahogarse mediante el eco y tirar de la maleta todo lo que no servía.

En busca de Josefina, la mujer que les iba a ayudar, llegaron a su tumba. Un mantel y unas latas de conserva les sirvió para almorzar sobre los restos de la fallecida.

Las dos mujeres decidieron entrar a una casa por la fuerza donde se provocaron las situaciones con más carcajadas de toda la obra. Tras pasar por la cárcel y salir a la calle, en la escena final se vieron las dos protagonistas en la residencia de Los Gladiolos donde comenzaron una nueva aventura en caravana.

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