El pequeño de los Goytisolo era muy grande
Luis Goytisolo (1935-2026)
En los años sesenta, Luis Goytisolo viajó por Andalucía con Vicente Aranda y Ricardo Bofill. En 1993 el benjamín de la saga creó una Fundación con su nombre en El Puerto de Santa María.
En 2012 fue el segundo más votado en las deliberaciones de la Academia Sueca para el Nobel de Literatura. El galardón fue para el chino Mo Yan. Con la muerte de Luis Goytisolo (1935-2026), el pasado domingo, se disipa una de las más serias opciones de la literatura española de volver a conseguir el máximo cetro de las letras. Nunca vivió para los premios. Amigo personal de los hijos del editor José Manuel Lara, ninguno de los hermanos Goytisolo ganó el premio Planeta, con lo que el rey Midas de El Pedroso mimaba a los escritores de Barcelona: Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán, Rosa Regàs, Terenci Moix, Ana María Matute, Eduardo Mendoza, Maruja Torres…
Era el benjamín de los tres hermanos. José Agustín, el poeta, nace en 1928 y muere el mismo día que Juanita Reina, por la que su hermano Luis sentía una gran admiración. Juan Goytisolo, que contó los entresijos de la familia en el libro Coto vedado, nace en febrero de 1931. Luis, el benjamín, es de marzo de 1935. Debió aprender a caminar en un tiempo en el que el país iba dando pasos en dirección al precipicio de una guerra fratricida.
Llevo medio siglo tras la pista de Luis Goytisolo. Su novela Recuento (Seix Barral), primer título de la tetralogía Antagonía, la compré el 3 de marzo de 1976. Yo tenía 18 años. La primera edición apareció en México en 1973. “El autor de esta novela se ha atrevido a hacer novela histórica de lo que está ocurriendo, de lo que no ha terminado todavía”, escribe sobre Recuento el que fuera académico de la Lengua Antonio Tovar.
Luis Goytisolo fue el único de los tres hermanos que ingresó en la Academia de la Lengua. Ocupó el sillón C mayúscula de Luis Rosales. Recuento no es una novela como las que suelen recibir el premio Planeta. Su autor obtuvo con 23 años el premio Biblioteca Breve por Las afueras. En Recuento hay mucho elemento autobiográfico: el peso de la ciudad de Barcelona como un protagonista más o la parte que transcurre en la cárcel. El propio Luis Goytisolo conoció esa experiencia en la prisión de Carabanchel en 1960. “Coincidí con Luis Solana, con socialistas, con comunistas, que lo eran por antifranquistas, con felipes, que era un partido político. ¿Sabe cuántos independentistas catalanes había en prisión? Ninguno”, me diría en la última entrevista que le hice, el 8 de noviembre de 2019, con motivo de un congreso de académicos de la Lengua en Sevilla.
El autor me dedicó Recuento en diciembre de 1993. Fue con motivo de un viaje en el que le acompañamos hasta El Puerto de Santa María, donde iba a poner en marcha una Fundación Luis Goytisolo en el palacio de Purullena que había pertenecido a la familia de su mujer. Viajamos en coche y me recordó un viaje anterior. Recién excarcelado de Carabanchel, en 1961, con otros dos amigos barceloneses, el cineasta Vicente Aranda y el arquitecto Ricardo Bofill, iniciaron una aventura por el sur de España. Escalas en Andalucía y en un pueblo de Albacete donde recabaron datos de un episodio de la guerra civil.
Vicente Aranda rodó en Córdoba una versión de Carmen con la actriz Paz Vega en el papel principal. Ricardo Bofill fue efímero comisario de la Expo 92 (unas horas hasta que se soliviantaron las fuerzas vivas), fuego fatuo de visto y no visto. La novela Recuento dedica un buen número de páginas a un paseo laberíntico por la Sagrada Familia cuya Torre de Jesús ha sido bendecida por el Papa León XIV en su visita a Barcelona conmemorando el centenario de la muerte de Gaudí.
Sonó para el Nobel en 2012 y en la Academia ocupó el sillón de Luis Rosales
Luis Goytisolo estaba muy desencantado de la evolución de la ciudad de Barcelona, que había dejado de ser un París a la española. Vivió la edad dorada del surgimiento del boom: me contaba que sus hijos fueron al mismo colegio que los de García Márquez, Vargas Llosa o José Donoso. No tenía pelos en la lengua para decir que la FAI acabó con la República antes que Franco. “La clase obrera nunca fue nacionalista. Es la burguesía, la misma que cuando la FAI empezó con los paseos y los fusilamientos imploró la entrada de las tropas de Franco y las recibió como una liberación”, me decía en esa entrevista.
Recorrió todo el Océano Índico en 33 episodios que retransmitió Televisión Española, viajando desde Egipto hasta Sudáfrica con la única excepción de Somalia, que estaba en guerra. Volví a leer Recuento cuatro décadas después de comprar el libro. Terminé esta relectura el 8 de octubre de 2006. Dos días después nacía mi hijo Paco, que tiene la edad de Lamine Yamal, un año más de los que tenía su padre cuando en una librería de Madrid compró Recuento. No le dieron el Nobel en 2012 (en cábalas de otros años sonó también el nombre de su hermano Juan Goytisolo), pero ese año España ganó la Eurocopa en Kiev, ciudad bombardeada por el nuevo zar.
En Recuento hay iconos de la modernidad y de la vida cotidiana: El Corte Inglés, la clínica Barraquer o Anís del Mono, que también sale en La Regenta de Clarín. Con Javier Marías (1951-2022) y Luis Goytisolo (1935-2026) se pasaron dos opciones del Nobel, quedaron libres dos sillones de la Academia, pero permanecen sus lectores.