Cultura

El relato ante el abismo

Drama, EEUU, 2011, 102 min. Dirección y guión: Sean Durkin. Fotografía: Jody lee Lipes. Música: Daniel Bensi, Saunder Jurriaans. Intérpretes: Elizabeth Olsen, Brady Corbet, Hugh Dancy, John Hawkes, Sarah Paulson, Julia Garner, Louisa Krause, Christopher Abbott. Cines: Alameda, Avenida.

Avalada por el siempre sospechoso Festival de Sundance, donde Sean Durkin obtuvo el premio a la mejor dirección, Martha Marcy May Marlene nos reconcilia con una cierta mirada propia del cine independiente norteamericano, a saber, con un tono menor y unos paisajes y tipos no demasiado contaminados por el cliché, gracias a un trabajo de ambientes, tempo y atmósferas que no lo fía todo a los ya clásicos recursos de escritura de manual de joven director salido de la escuela de cine.

Escindida y sostenida en dos tiempos imprecisos que se alternan, Martha Marcy May Marlene se acerca sigilosa y pausadamente al mundo de las sectas y a la dificultad para escapar de ellas desde la mirada y la confusión de una joven (Elizabeth Olsen) que ha caído seducida por el espíritu comunitario de un grupo de jóvenes liderados por un inquietante líder que conviven una granja del norte del Estado de Nueva York.

Durkin no sólo emborrona distancias con su tratamiento impresionista de la narración, sino que deja abiertas las puertas de la sugerencia perfilando muy levemente a sus personajes, criaturas de psicología desdibujada y comportamientos no explicados que parecen moverse por inercias que se escapan al entendimiento pleno.

Si las secciones del relato que transcurren en la casa junto al lago de la hermana y el cuñado pecan de cierta rigidez melodramática, mucho más interesante se nos antoja el desarrollo de las fases de adoctrinamiento y la convivencia de nuestra protagonista en la comuna, un espacio con tiempo propio en el que prima la disciplina en el trabajo y una iniciación en la sumisión al líder que pasa, principalmente, por el sometimiento sexual y el ejercicio de la violencia, proceso cuya culminación se fragua en una turbadora escena de allanamiento.

El siempre inquietante John Hawkes (Winter's bone) encarna a un personaje con reminiscencias a Charles Manson sobre el que, a pesar de sus contadas apariciones, pivota la tensión de una cinta a la que el rico tratamiento sonoro y los movimientos de cámara confieren una extraña y estimulante suspensión narrativa, culminada con una secuencia final ambigua y abierta que nos deja, literalmente, ante el abismo del relato.

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