Lo que en estas primeras diecisiete jornadas de campeonato de Liga está haciendo el Almería es la leche. Creo que ni los más optimistas del club se podían imaginar que a estas alturas de campeonato el equipo liderara la tabla clasificatoria con una distancia brutal con relación a sus perseguidores. Nadie lo podía pensar, y menos ante las dudas que generó el equipo de Rubi tras las tres primeras derrotas del campeonato. Este Almería de Rubi ha batido los registros de José Gomes, superando a un técnico, el luso que con su libro de estilo llevó al equipo hasta el agotamiento físico y psíquico y cuyo libro habrá quedado en la biblioteca del club como recuerdo de su paso por el vestuario rojiblanco y poco más. No habrá que echar mano nunca más de él. ¡Ayyyy, qué tiempos pretéritos! Cuando vinieron los tiempos de vacas flacas o para entendernos mucho mejor, los resultados deportivos no acompañaban, el club, aconsejado por no se sabe quién, cerró la boca de los jugadores a la afición, prohibiéndoles pasar por la sala de prensa para conocer sus opiniones, sus inquietudes, sus sensaciones... y la cosa no fue mejor. ¡Perder cinco o diez minutos de su maravilloso tiempo! ¿Cómo se iban a exponer los jugadores a eso? Ya digo que el libro de estilo de esa temporada, con todo lo que rodeó al primer equipo, mejor dejarlo guardadito y no tocarlo más. Ahora los jugadores hablan, y no pasa nada. Hablan para la afición, para su afición que está loca por escucharles y no pasa nada porque pierdan cinco minutos de su vida y no todos uno cada día y no pasa nada. En fin, pelillos a la mar y como decía antes este Almería ha puesto la velocidad de crucero y no sabemos hasta donde le llevará. ¿Qué habrá días malos esta temporada? Claro que sí e incluso hasta rachas malas pero este equipo, a diferencia de otras temporadas, parece estar tocado con una varita mágica y todo lo bueno le pasa.

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