Estamos viviendo un tiempo gélido, España entera está pasando mucho frío. Nevadas y lluvias están bajando los termómetros hasta temperaturas difíciles de asimilar y soportar.

Informativos, programas de tv y prensa inmortalizan todos los rincones que están sufriendo las inclemencias de este tiempo gélido.

Todo parece muy bonito, la gente inmortaliza las redes sociales con la mejor fotografía que recuerde un tiempo histórico, todo esto acompañado de la COVID 19 que sigue acelerando y sumando casos.

Durante estos días hemos visto a personas esquiando por ciudades, fotografiándose desnudos en la nieve; "postureos" encaminados muchas veces a conseguir likes y seguir en el candelero.

Con este tiempo gélido, una casa es fundamental, ropa de abrigo, calefacción…, todas ellas necesidades básicas para protegerse de este frio invernal.

Desgraciadamente existen personas que durante este tiempo viven debajo de nuestras viviendas, durmiendo en puentes, portales, contenedores, cajeros , etc.

Pasamos por la calle y vemos sus manos tendidas pidiendo una limosna, alimento que pueda solucionarles una noche y un gesto de cariño que pueda calentar su soledad.

A veces no miramos estas manos, pensamos que quieren ese dinero para costear sus adicciones, miramos a otro lado y convertimos esas manos en espejimos que nos negamos a ver.

Las tiendas están vendiendo toda la indumentaria necesaria para poder sobrellevar este frío gélido y dañino.

Nos resguardamos del temporal, pero, ¿quién abriga a las personas sin techo que están soportando este frío? , ¿cómo pueden dormir soportando estas bajas temperaturas?

Frío, hambre, soledad y olvido son los enemigos de las personas invisibles, personas olvidadas por una sociedad cada vez más fría de corazón.

Este tiempo gélido inunda España, pero la frialdad de este mundo se hace evidente cada segundo.

La solidaridad y humanidad son las mantas que este mundo necesita. Nos pensábamos que esta pandemia iba a cambiar la mente y los corazones de las personas.

No ha sido así, el consumismo sigue subiendo, la superficialidad sigue brillando y los valores buenos están congelados en el frigorífico de muchos corazones.

Muchas personas sin hogar no están soportando estas temperaturas y han muerto en el más absoluto olvido.

La sociedad saca la gran nevada, las fotos de postales, pero, ¿quién se acuerda de las personas que están dejando este mundo por falta de calor, por falta de humanidad?

Esta borrasca que estamos pasando debería pasar también por nuestro interior, ponernos en el lugar de unas personas que son como todos nosotros, han tenido familias, muchos trabajos y las vueltas de la vida los han llevado al olvido.

Gracias a los organismos, gracias a las personas buenas que ayudan, que calientan corazones tristes, olvidados y lapidados por un frio humanitario.

Construyamos mantas humanas, empáticas y solidarias. Nadie es más que nadie y todos estamos aquí para vivir, así que no nos olvidemos de las personas que veamos por nuestras calles, son personas con vida.

Una sociedad justa es la que no olvida a los serse más vulnerables.

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