Análisis

Teodoro león gross

Campaña dopada

Decenas, decenas, decenas, decenas de millones para pensiones asistenciales, saneamiento metropolitano de Sevilla, caminos rurales, ampliación del Hospital Costa del Sol, más de 2.500 plazas para el SAS, obras de la A-92 en Almería o en Ubrique, casi 200 puestos para la Agencia Tributaria de Andalucía, red de centros de acceso público a internet, ampliación de un Centro de Salud en Marbella, Memoria Histórica, un inmueble en Cazorla para la Fundación... ¿De verdad era necesario aprobar todo esto, y más, en plena campaña? Para responder a eso no se requieren escrúpulos muy refinados. Y se equivoca la presidenta ironizando con brocha gorda: "Les molesta la lluvia de millones de estos días, pero es que estoy haciendo lo que tengo que hacer". No, no está haciendo lo que debe hacer. Era antes o después, pero así está dopando su campaña a cargo del presupuesto. Y cuesta creer que se hayan rebajado tanto los estándares de pulcritud democrática.

El BOJA no es un programa de partido, sino papel oficial. No se puede confundir con promesas de campaña, a las que nadie presta mucho crédito, vengan de la oposición fullera o del Gobierno. Ahí está el PSOE también con sus 15 hospitales 12.000 profesores, 3.500 empleos públicos, gratuidad de libros en infantil, bonificaciones para agricultores, diabéticos... Las promesas son polvo retórico en la tómbola de campaña. Pero hay que separar partido e institución, aunque aquí tiendan a la ósmosis. Y el Gobierno no puede usar un mitin para anunciar un Plan de Empleo o estrenar campaña con 900 millones para el Campo de Gibraltar. O sí puede, pero no debe. Con todas las encuestas a favor del PSOE, siempre líder sólido, ¿necesitan exponer su prestigio incurriendo en ese desahogado dumping electoral? En campaña, cuando suben los gastos, baja la ética.

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