Análisis

jOSé fernando pérez

Cirujano de la Agencia Sanitaria Poniente

Carta de agradecimiento a los profesionales de atención primariaMultiplicando

Suenan los acordes angustiosos y largos, lánguidos en estos momentos de Caruso, interpretado por Neal Schon.

Entran en mi cerebro gracias a la tecnología bluetooth 5.0 y utilizando los mismos, el riff que impone lento, lleno de emociones, alargando la nota en su momento, mientras la armadura del tema se impone como martillo que relaja, sobre un yunque se se mantiene firme.

Es el multiplicador la mejor forma de conseguir algo real y que beneficie a todos los que hemos estado, de un manera u otra restando, sumando cuando podíamos, pero esperando la sustracción, el escupitajo y el desprecio, siempre el desprecio, como el resultado final de la aritmética diaria donde nos movíamos.

Utilizando el 0 para multiplicar, siempre obtenemos los mismos resultados, el vacío, silencio y estáticamente, manteniéndonos en la misma situación sin conseguir avanzar, sin conseguir aplicar lo mínimo que se aporta como lo aconsejable, sino volviendo a la caverna, al destrozo, a la miseria, a la envidia, al desprecio.

Multiplicando por uno, sólo hemos conseguido al menos mantener la forma, a pesar de resistir los embates de los menesterosos, berberiscos ávidos de infamia, ávidos de robo, ávidos de destrucción.

Conseguimos multiplicar por 2, y eso hizo que la tendencia empezara a invertirse, pues doblar los esfuerzos, consiguió que en algún momento la tendencia y la gravedad que nos metía en el abismo negro de la ignorancia, empezara a teñir de azul añil el negro oscuro del alma de los que nos pretendían hundir más y más.

3, conseguimos multiplicar por 3 y el resultado ha sido más de lo esperado.

Hemos conseguido dar forma a lo que después de tantos años empezaba a languidecer, pues no había candil que aguantara tanto, y a pesar de todo, sabiendo lo bien lo bueno y lo correcto, lo generoso del hecho, lo valiente de la apuesta, el sacrificio de tantas y tantas tardes, el resultado de 93, que nos dio, ha conseguido llevarnos a unas metas que no soñábamos ni de lejos, pero que puestas en escena, han provocado movimientos tectónicos en las conciencias y en las envidias, brotando cráteres que escupen indignación de los unos y las lisonjas de los otros, hasta dar forma en blanco y negro y rosa.

Se utilizó un encerado, una pizarra como papel donde dibujar, y el rosa tomó su color excepcional en medio de la imagen, donde esos ojos te miran, seguros, ahora, después de haber llorado miles de veces, nublados por el dolor del miedo y de la incertidumbre, pues ahora miran directamente, desde cualquier ángulo, saliendo de la oscuridad, desnudándonos, al igual que su figura, explorando nuestras almas, y haciéndonos ver que estamos desnudos delante del dolor, del suyo, y el de ella.

Un pincel en forma de píxeles,un encerado en forma de negro degradado, un rosa valiente, y hemos multiplicado por 3 lo que durante años sólo era por uno.

Ahora lo vivimos como un éxito, como un orgullo, como un homenaje, como un alivio y como una ilusión.

Ayudar, lo habéis hecho para atraer y para expulsar demonios y ángeles.

Un llamador de ángeles, es lo que esa unión ha conseguido hacer, un artista dotado de su don, una mujer resuelta en demostrar que se puede hacer y el hijo de una madre , que aprendió los dones y los heredó de ella.

Los hijos han de hacer algo mejor que lo que hicieron sus padres, siempre he tenido esa cuestión y sensación oculta bajo mi ser.

Esos hijos, como yo, comparten dudas y pesares, recibieron aplausos sin fin, y sin embargo ahora surgen las dudas…

Esos hijos, son mis compañeros, los que patean calles, entran en domicilios, asisten, asienten, sufren y consuelan, curan y soportan ráfagas de aplausos o silencios.

Esos compañeros son, mis compañeros, mis hermanos de profesión.

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