Análisis

francisco andrés gallardo

Cuéntame

E N España no hacen falta muchos postureos seriéfilos para colocar a Cuéntame cómo pasó entre lo mejor de la producción nacional. Sin dudas. De lo mejor hace 18 años, cuando se estrenó, y de lo más valioso en ficción en estas últimas temporadas. La historia de los Alcántara nació como retrato costumbrista que invitaba a la nostalgia hasta convertirse en una dura dramedia coral que se vale del contexto histórico para contar de paso sucesos que están pasando a nuetro alrededor.

Al cabo de 18 años Cuéntame no sólo sobrevive por la aceptación del público o la costumbre, sino sobre todo por su calidad (donde es fundamental la labor de sus actores) y en especial por hacer virtud con la adaptación al tiempo que le ha ido tocando vivir. Desde los años en que TVE servía barra libre hasta estos tiempos de convivencia con tanta competencia de plataformas y series de todos los colores, pasando por las más acuciantes crisis que ha vivido la cadena pública y que en varias ocasiones hizo tambalear que el proyecto siguiera adelante. Dará igual cuándo ha de terminar y de qué personajes depende.

Cuéntame ha estado por encima de sus propias vicisitudes. En estos últimos capítulos, por encima de las tramas de los hijos, con Carlos en off evocador, ha prevalecido el duelo entre el matrimonio Alcántara: la pelea a espada entre Imanol Arias y Ana Duato, con quienes compartimos sus disgustos. Desvelos que los guionistas han llevado a su pico de angustia. Si los de Cuéntame vienen a ser nuestra familia postiza en la tele, el mundo paralelo a nuestra vida cotidiana que tenemos en nuestra memoria, la crisis entre Antonio y Merche, con los flashbacks juveniles que han ido salpicando estas semanas, está siendo la pesadilla más gloriosa que han escrito los guionistas de Miguel Ángel Bernadeau. Han creado una serie de series, donde caben los celos y egos familiares, los crímenes y las comedias sentimentales y el pequeño drama. Tan altura de This is us o de Big Little Lies. Regresarán en 2020 muy en alto.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios