"Hay momentos en que tienes que estar y momentos en que tienes que cambiar", dijo en rueda de prensa el todavía técnico del Real Madrid Zinedine Zidane, dejando abierta la puerta para irse a casa. Una reflexión ante las preguntas de los periodistas que refleja una manera de entender la vida, y lo más difícil, de ejecutarla de manera coherente. El laureado técnico francés no parece llevar más cargas en las espaldas que las del próximo encuentro y esa liviandad le dibuja una permanente sonrisa ante el desespero de la mayoría de los habitantes del mundo actual. Zidane habla como lo piensa, con esa tranquilidad argelina, paciente y correcto. Quienes lo hemos visto dentro de una cancha sabemos que también jugaba de la misma manera, danzaba con la exquisitez de un bailarín clásico para hacer una ruleta, acariciaba el balón para soltar un pase y levantaba la mano tímidamente cuando marcaba un gol, solo por decir, he sido yo. Siempre sabía donde estar y donde no, en qué lugar del campo colocarse para iniciar un ataque efectivo y así continúa por la vida. Se habla de que abandonará el Madrid cuando acabe la temporada, aunque tiene un año más de contrato. En verdad no es un abandono. Es ponerle las cosas fáciles al club para que otros vengan a intentar dar nuevos bríos al equipo. Si se va, se irá con lo que llegó, renunciando a lo que otros se niegan a renunciar y a indemnizaciones escandalosas. Si algo se le puede achacar a ZZ, es no haber dado minutos a jugadores cuya participación es solo testimonial, y en ese sentido los titularísimos van a acabar la temporada con poca gasolina en el tanque. Pero Zizou es así. Es un jugador más, un tipo de vestuario que cree en no tocar lo que funciona, porque el fútbol se reduce a la simpleza de ganar o perder. Si acaba la temporada en blanco, las críticas lloverán sobre él, y lo sabe. Nunca se quejó de no tener refuerzos en dos temporadas ni de actuaciones arbitrales, nunca habló de complots ligueros ni de decisiones que se antojan injustas. El ruido es para otros. El ruido no tiene nada que ver en el universo Zidane, que viene cuando lo llaman y se va sin que lo echen.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios