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Análisis

nico garcía

Monachil

Cuando uno menos se lo espera se encuentra en un lugar donde nunca hubiera pensado residir

Conocía este pueblo de Granada de haber ido al Manuel Robles alguna vez (de ahí, parte de la importancia de tener un equipo en división autonómica) y por esa etapa de La Vuelta en 2017. Sin embargo, ahora es cuando de verdad me he enamorado de su gente. Por circunstancias que no vienen a cuento, cuando menos uno se lo espera se encuentra en un lugar donde nunca se hubiese imaginado residir. Entonces entra el poder que tiene la redonda. Sin conocer a nadie, ese elemento central del supuesto opio del pueblo es el que provoca que uno cambie su mentalidad, siendo los sentimientos totalmente diametrales respecto a días anteriores a pisar ese bonito terreno de juego (magnífica el agua natural de su fuente). Manu López, creador de lapreferente.com y directivo del Atlético Monachil, le busca a este periodista con todo el cariño del mundo dos grupos de críos en los que echar una mano. Qué menos de una persona capaz de acoger en su casa a un desconocido mientras este encuentra piso. Y Nico y Sergio me reciben como si los conociesen de toda la vida. Así me siento en Monachil, como si llevase toda la vida, como si fuese el pueblo de mis antepasados. También es de justicia agradecer las herramientas proporcionadas por Mari Ángeles, Paco y Stefano para llegar a esta lucha, así como a la familia y amigos, quienes han apoyado cualquier decisión, sintiéndose uno con las armas de un gladiador romano. No quiero expirar este artículo sin darle las gracias también a Esperanza, esa farmacéutica que antepone las personas a las leyes; a José y Candi, por esos chipirones con una exquisita col; a Rafa, el taxista con el que es imposible no divertirse; a esos niños que te enseñan que un entrenamiento equivale a mil pastillas; a todos esos ancianos con boina que te sacan una sonrisa con una simple mirada; y a todos los profesionales y compañeros del centro, el mejor equipo con el que uno puede ir a la guerra.

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