Txabi Ferrero

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Posible, no probable

La UDA suma ya dos puntos más que en todo el curso 19/20, con 66 frente a 64

Dura y complicada, larga y muy competitiva. Estos, entre otros, son los adjetivos a los que habitualmente se recurre para intentar definir a la División de Plata. Se trata de una categoría fuera de categoría como los puertos míticos del Tour , el Giro o al Vuelta. Se juega de sol a sol, de agosto a junio, y sol tras sol. La crisis sanitaria y un calendario muy exigente, con partidos cada tres días durante varios meses, ha exprimido mucho y ha secado las ideas del más pintado. Pero la Segunda División ha aumentado su grado de intensidad y de emoción desde que el modelo de competición implantó la fase de promoción entre cuatro equipos para poner nombre al tercer ascendido. Pero es igual de larga desde que su formato es de 22 equipos. La diferencia es que no todas las Ligas salen igual. El cuadro cabecero es el que marca el nivel y el ritmo. La UDA ha estado con los mejores y es mejor que el curso pasado. Lo dicen los números. Suma dos puntos más que en la 2019/20, con 66 frente a los 64 que le dieron la cuarta plaza. Y superará, con toda seguridad, los 69 y 70 puntos que auparon a Primera a Cádiz y Huesca. Eso contenta y alimenta el orgullo y el sentido de pertenencia al club, pero nada más. Hay que ser uno de los tres mejores y, de momento, los rojiblancos llevan camino de agarrarse a la repesca del cupo de ascensos. Los de Rubi, (de rubio), han de sumar siete puntos más que el Mallorca en los últimos 12 en juego. Si los bermellones suman cinco puntos (una victoria y dos empates), los unionistas están obligados a hacer cuatro plenos. Parecen más probable los tropiezos de los baleares que las improbables cuatro victorias de los unionistas. Pero esto es fútbol y esto es la Segunda, la categoría imposible donde todo es posible, repleta de tópicos que no siempre se cumplen.

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