A que asegura que todo está inventado en el fútbol es una de las referencias más clásicas de este deporte. También lo era la del rechace del poste, larguero o del portero. Pero hete aquí que esta expresión no es la correcta y hay que emplear rechazo. Uno y otro sustantivos presentan algunas diferencias en su significado. La forma rechazo, según la Fundéu de la Real Academia de la Lengua, aparece en el diccionario académico desde 1780 exclusivamente con el significado de "vuelta o retroceso que hace algún cuerpo por tocar en otro de más fortaleza o resistencia" y desde 1984, también con el sentido general de "acción y efecto de rechazar". Mientras que la de rechace está recogida con el significado específico de "acción de rechazar en el fútbol y otros deportes" y es habitual en nombres como despeje, alucine o desmadre, según la Nueva Gramática de la Lengua Española. Esta amplia introducción viene al caso para ilustrar los cambios que se han operado en el lenguaje deportivo. Nada es lo que era.

Lo mismo se puede decir de los verbos reforzar y esforzar. Su significado es el de "persona o conjunto de personas que se unen a otras para aportar su fuerza o eficacia" y tiene que ver con fortalecer. Esta voz se aplica, en mi opinión, de una forma errónea. Se dice y asegura que un equipo, por el hecho de fichar, se ha reforzado. Pero la realidad es que no siempre es así. Hay que esperar para comprobar que el refuerzo es válido porque los clubes requieren un rendimiento instantáneo del jugador. Y eso no es sencillo si es joven, sin demasiada experiencia o recorrido en la Liga. Aplicada la situación a la UD Almería, el balance de sus operaciones de compra es una incógnita. En su caso, más que reforzarse se puede decir que lo suyo es un esfuerzo diario por encontrar las piezas, cinco según su propietario, que le faltan para ayudar, socorrer o complementar su plantel.

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