Análisis

ramón gómez vivancos-garcía

Rubi doctoró a Las Palmas

Una cosa es ser sólido, como lo es un equipo al conservar el esférico o al presionar muy arriba, y otra es pecar de timorato ante un conjunto canario que tampoco se come a nadie

Creo que Rubi ha confundido esta vez el tocino con la velocidad. Una cosa es ser sólido, como lo es un equipo al conservar el esférico o al presionar muy arriba, y otra es pecar de timorato ante un conjunto que tampoco se come a nadie, con todos los respetos para el equipo canario. Aludía Rubi al término del choque a que su conjunto apenas recibió ocasiones de gol, y estuvo en lo cierto, pero si al contrario le concedes el balón y buena parte de tu propio campo, puede suceder lo que aconteció casi al final con el tanto del empate. Ya sé que el técnico es el que más conoce a sus jugadores, su estado físico y su posible rendimiento en los minutos finales, pero el mensaje que dio Rubi en el fatídico minuto 77, a la hora del triple cambio, no vino sino a enfatizar lo que ya se estaba viendo durante gran parte de la segunda mitad. O sea, Las Palmas acorralando a la UDA de una forma mucho más contundente de lo que los de Mel podían imaginar. Precisamente, Rubi vino a reforzar la zona por donde se fraguó el empate. En vez de tanta acumulación de defensas, podría haber contado con Arnau para intentar conservar el esférico durante más tiempo y si acaso alejar al contrario un poco más de la propia área, amén de no retirar del terreno de juego a Samú, jugador esencial a la hora de defender, por muy cansado que estuviera. De igual forma, un servidor no logró entender el porqué del cambio de Sadiq. Puede que ya no pudiera presionar como al comienzo, pero incluso previendo un posible empate del rival, como así fue, su presencia en el campo se me hace imprescindible. Es como si en ese minuto 77 un púgil (la UDA) reconociera la superioridad del rival (Las Palmas), y en vez de buscar otra solución, le invitara a un esquina a dirimir el asalto final a base del ataque de uno y de la defensa a ultranza del otro. Si en Ponferrada se aprendió una lección para corregir desajustes en la parcela central, ante Las Palmas espero que se haya aprendido otra lección, la de no convertir a tu rival en poco menos que el Bayern de Munich. Dos puntos que se escaparon y dos jugadores clave que estarán un tiempo de baja. Y es que a veces conviene ganar por KO si se puede (durante la primera mitad se pudo), porque un resultado mínimo da más chance a la hora de dar la vuelta a un partido como a un calcetín. Otra decisión controvertida de Rubi (ayer fue protagonista de más) vino incluso antes de entregar el mando a su rival en el más que referido minuto 77, y aconteció tras la lesión de Ramazani. Entiendo la filosofía expresada por el entrenador rojiblanco al final del partido, acerca de las similares características de Appiah y del propio Ramazani, pero en otras ocasiones Rubi optó por utilizar a Pozo en posiciones ofensivas y por ubicar a Nieto en el lateral. Al final, Appiah puso la primera piedra de la rendición anticipada con su escasa conexión con Sadiq. Se podría decir que casi que empató la UDA, más que Las Palmas, aunque con este comentario tampoco pretendo restar mérito alguno al buen conjunto de Mel. La UDA seguirá en puestos de ascenso directo, o incluso líder (en el momento de redactar estas líneas el Sporting pierde), pero más vale aprovechar los buenos momentos porque, como ocurre en un partido, todo puede cambiar más adelante.

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