Somos muy de hablar del tiempo, en Almería o en Londres. Hay días con varias estaciones, las cuatro allí y un par o tres aquí -primavera, otoño e intermodal-. Lo mismo tenemos en un mismo fin de semana de mayo un viernes veraniego que un domingo invernal. E igual pasa con los ánimos, que igual andan por los suelos que por los cielos. Estados de ánimo y forma similares tienen los delanteros Fran Sol y Umar Sadiq, de Tenerife y UDA respectivamente. Se pudo ver el viernes noche: ambos lo intentaron con tesón, pero la bola no entró. Al menos una del nigeriano sí la pudo aprovechar Ramazani para hacer algo menos largo el fin de semana. Porque si no se traen esos tres puntos del Heliodoro, negros nubarrones se hubieran cernido sobre los de Rubi, que sigue teniendo trabajo, tanto defensivo -Buñuel parece haber contagiado hasta a Maras del virus de la inoperancia- como ofensivo -los atacantes suplentes aportaron el doble en media hora que los titulares en una entera: para hacérselo mirar-. Hay días que lo mismo se va el sol que el gol. No pedía mucho, ni uno ni otro. Quizá aquí sea un buen escarmiento para los que ya se veían, no en Primera, sino en Champions, para los que si llegan a alinearse los astros pedirían a Turki en Twitter que el Almería entrara en la Superliga. Por ahora tendrán que conformarse con amarrar el tercer puesto. Tendremos que conformarnos con acabar entre los seis primeros. La huelga del gol pone difícil aspirar a algo más y casi imposible subir, por mucho que se mejore en defensa de cara a los hipotéticos cruces con los otros aspirantes. Pero, quién sabe. Los días de sol pueden volver y ya no irse: como saben, hay días que relucen más que el sol y ojalá que en Almería pronto vuelva a ser el día de la Ascensión. Que las luces se impongan a las sombras.

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