El Almería entra en el tramo decisivo de la competición. Tan sólo diez jornadas para que el curso, en su fase regular, acabe. Diez jornadas o lo que es lo mismo, treinta punto en juego. Muchos puntos los que aún quedan por dilucidar. Treinta puntos que te pueden llevar a la gloria o al fracaso. Treinta puntos en juego que van a dictar sentencia. Es difícil, no imposible, que haya algún equipo que los sume. De ser así tendría a buen seguro la fortuna de subir de categoría, pero sumar treinta puntos en las diez últimas jornadas y tal y como está la Liga, se antoja complicado. Como dice José Gómes, y en más de una ocasión lo ha repetido, en esta categoría nos es nada fácil ganar partido en esta segunda vuelta y lo va a ser más en este tramo final del campeonato. Nadie sabe cuántos puntos se van a necesitar para conseguir el ascenso directo, pero mucho me temo que van a ser bastantes, más que en las últimas temporadas, ya que los equipos de la zona de arriba, aunque en más de una ocasión se llevan algún que otro susto, van a seguir pisando a fondo el acelerador, bien por asegurarse el ascenso directo - me refiero a los tres primeros - o bien para distanciarse de los perseguidores. Todos - los tres primeros- se miran de reojo, como cuando en ciclismo se acerca la meta y nadie quiere perder. La clave puede estar en no dar síntomas de flaqueza, de debilitamiento … la clave puede estar en seguir ahí pegado, a una distancia más que prudencial y metiendo presión al rival. La distancia del Almería con el ascenso directo no es inalcanzable y lo sigue teniendo al alcance de la mano. Ahora bien. En el horizonte la visita dentro de dos semanas del Espanyol. Ese sí que puede ser un partido clave. Pero para serlo aún más, el equipo de José Gomes no puede dejarse en las próximas jornadas ningún punto en el camino, ya que como solemos decir por aquí, "no hay que darle vidilla a los rivales".

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