Nos enseñaron a pedir y ya lo hacemos sin ningún tipo de vergüenza. Nos enseñaron a que entregásemos el examen el último, aunque lo tuviésemos vacío por si nos podíamos copiar en el descuento o sonaba la flauta y los lloros surtían efecto en el profesor de turno. Nos enseñaron que la vaca da leche y no a que hay que ordeñarla. Nos enseñaron que teníamos derechos y ahora nos creemos con derecho a todo. Como que un equipo que ha ganado cinco partidos de 42 posibles (uno de ellos en el Estadio de los Juegos Mediterráneos) y que ha quedado a 17 puntos de la permanencia pretende salvarse porque aprendió que el que no llora no mama. Quizás desconoce lo que es la dignidad y que lo mejor es esconder la cabeza y aprender a ordeñar esa vaca. El Extremadura, igual que el Racing, que por pedir que no quede. El argumento del Numancia y del Deportivo es más potable, aunque al pasado aún no se puede regresar y nunca se sabrá qué hubiese pasado si se hubiese disputado la jornada al completo. Después de muchos días de reflexión, pensar que Cristian Herrera no hubiese aparecido como salvador por enésima vez o que el Albacete no hubiese ganado en el Carranza a un Cádiz de resaca es una paja mental. Y si se hace es por dos aspectos: por estar el Depor metido en el ajo y por tener unos incompetentes al mando. No en vano, es inexplicable que Tebas no dimita cuando admite ser el responsable del viaje del Fuenlabrada, aunque, como quienes se agarran al poder, no sabe el significado de ese verbo. Si en vez del Depor, fuese el Lugo -con todos los respetos- el rival del Fuenlabrada, la historia ya habría acabado. Este periodista no tiene nada en contra de los clubs citados, pero aquí no hay más tutía: Zaragoza contra Elche (los madrileños deben pagar su imprudencia) y Almería contra Girona. Y a doble vuelta, que por una semana más de trabajo no pasa nada. Si total, el inicio de la 20-21 va para largo.

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