Análisis

jorge colipe

Vuelta a la normalidad

Normal será también otra semana más hablando del futuro de Koeman

La vida no vuelve del todo, sino vuelve el fútbol, dice el Cholo Simeone en un anuncio de esos para que te des de alta en la televisión de pago y puedas ver los partidos. Su idea sobre la normalidad -con la que estoy de acuerdo-, se tradujo de la mejor manera, con un Atlético de Madrid frente al Barcelona y 68.000 aficionados colchoneros que llevaron en andas a su equipo hasta la victoria final por 2 a 0. La normalidad es ésa, la misma imagen que nos dejó aquel último partido antes de la pandemia entre el Liverpool y los rojiblancos que provocó que en las islas les acusaran de haber llevado el virus hasta la Gran Bretaña. La normalidad es ver al técnico del Atlético de Madrid, tribunero de nacimiento, arengando a su hinchada para que empuje al equipo cuando las piernas no le responden. Es normal jugar contra un Atlético agazapado esperando contragolpear y que te marquen un par de goles. La normalidad también es ver a un Barça que tiene muy difícil ganar si no hace goles, y para hacer goles hay que chutar a portería. Normal será también otra semana hablando del futuro de Koeman a quien ni le terminan de echar, ni se acaba de ir, mientras Laporta le ratifica con la boca chica. Imagino que el problema está en el finiquito y la ruinosa situación económica del club. Pero no toda la responsabilidad es del holandés que cogió una patata caliente después de un 2-8 frente al Bayer de Munich. La marcha de Messi, el que disimulaba parte de los problemas, profundizó el derrame y ahora un puñado de críos son los encargados que portar el féretro y dar la cara. Si hay que reconocerle algo a Koeman, es el legado millonario que dejará con jugadores como Gavi, Nico, Demir o Araujo. Ya Ilaix Moriba dejó algo en la caja vacía del club. Como suele suceder en este tipo de situaciones, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Lo normal es el lío y ya se sabe que a río revuelto, ganancia de pescadores. El Madrid volvió a perder, y eso también empieza a ser normal.

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