Análisis

Francisco G. Luque Ramírez

El carisma del 'Búfalo'

Que no vaya depilado ya es una destacable muestra del carisma de este jugador en un deporte rey conquistado desde hace ya unos cuantos años por las pieles rasuradas. Muchos han empezado a conocerlo este curso, sobre todo tras verle dar un recital con su trompeta para celebrar la Supercopa de España, competición en la que también destacó durante los minutos de juego reglamentarios. Asier Villalibre, del Athletic Club de Bilbao, es de es un tipo de jugador que es difícil encontrar, de los que casi sin hacer nada, solamente con saltar al terreno de juego los últimos quince minutos de un partido, ya genera la ilusión en los fieles de su equipo que, marque o no, siempre le despiden con una ovación. Ahora desde sus casas, por culpa de esta pandemia. En ese sentido me recuerda a Paco Luna en el Almería CF, aunque el jerezano tenía un gesto pícaro inigualable. El atacante vasco es más seriote, por lo menos lo que parece de cara a la galería. Búfalo de Gernika le pusieron como apodo sus primeros técnicos cuando se forjaba en Lezama, donde soñaba seguir los pasos de ya leyendas rojiblancas como Aritz Aduriz, con el que ha tenido la suerte de compartir vestuario durante una campaña y del que heredó el dorsal 20, porque hay que recordar que Villalibre portó el 2, a los Gaizka Toquero. A sus 23 años de edad, ha tardado muy poco tiempo en ganarse a todos los corazones athleticzales, algo que no es difícil en el caso del club vasco, ya que su gente muestra muchísimo cariño por los suyos, por los críos que salen de una cantera que es la joya de la corona del Athletic. Pero Villalibre tiene algo especial. Quizás sea que en los tiempos que corren, de modas colectivas, Asier sea la resistencia. Naturalidad y personalidad en el balompié, con su barba frondosa, sus piernas peludas y, sobre todo, su humildad. ¡Y para colmo tiene un grupo de música y no es de trap! Junto con sus compañeros de equipo Dani García, Vesga, De Marcos, Balenziaga y Lekue, forma parte de una banda que han llamado Orsai. Un reducto rockero en un mundillo del fútbol de sonidos pasajeros.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios