Análisis

Francisco G. Luque Ramírez

Mucho que celebrar

Mucha gente se preguntará por qué se celebró con tanta euforia en el vestuario del Club Deportivo El Ejido una salvación que en realidad no ha sido literal. Me explico. Los del Poniente almeriense retornaron este curso a Segunda División B, la categoría de bronce del fútbol español, pero esta dejará de serlo a partir de la próxima campaña al entrar en escena la 1ª División RFEF, que sí que se convertirá en la tercera competición más importante del balompié nacional. En la ya conocida como Segunda B Pro no militarán los de Fran Alcoy, ya que estarán un escalón más abajo de la misma, en la 2ª División RFEF, la cuarta categoría desde el curso 2021-2020. ¿Tiene motivos para celebrar una salvación el CD El Ejido? Pues sí, los tiene, aunque bien es cierto que la idea inicial del conjunto ejidense era luchar en esta presente temporada por meterse en esa 1ª RFEF, pero al final las cosas no le salieron bien y ha acabado peleando, y de una manera evidentemente efectiva, en esta Segunda Fase por no bajar a Tercera, que ya se queda como la quinta competición en España a nivel estatal. ¿Se imaginan que hubiese descendido de golpe dos escalones el CD El Ejido? Hubiese sido un fracaso y un palo muy duro para una entidad que ya empezaba a recuperarse, tanto deportiva como económicamente de la huella negra que dejó Pierre Mevy, aquel empresario israelí que llegó prometiendo mucho y al final hizo una espantá en cuanto no se cumplieron sus caprichos empresariales. Ahora con el interesante proyecto dirigido por el argentino Bouza, el club del Poniente tiene mucho margen de mejora y ver que solamente tiene dos escalones que subir desde el año que viene para cumplir su sueño, en un futuro, de ser equipo de LFP, es sin duda más motivador que si no se hubiese eludido el descenso a Tercera. Principalmente habría afectado a la moral de su masa social, que sigue siendo relativamente pequeña, pero fiel, y un golpe de esas características habría provocado una herida que sería muy complicada de sanar. Así que, enhorabuena, celestes.

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