Aún n no se sabe lo que va a pasar con el campeonato liguero, aunque todo apunta, con el permiso de las autoridades sanitarias, a que la Liga se acabará, más tarde que en otras ocasiones, pero se acabará y mucho me temo que esta vez sí que nos echarán muy en falta los jugadores porque creo que el calendario que queda por completar se jugará sin público en las gradas y todos los aficionados pegados a la radio o a la televisión, animando, aunque en la distancia, a los suyos.

Una situación que nunca habíamos vivido. Ni los aficionados, ni los jugadores, estos últimos muy dados a hacer llamamientos para buscar ese aliento del llamado "jugador número 12", ese "jaleo" que llegaba desde las gradas para minimizar en lo posible al rival y engrandecer a tu equipo. Todo esto quedará para otro momento.

Pero a lo que iba. El Almería está en clara desventaja con relación a otros equipos y digo esto porque a día de hoy, el Área Deportiva del club está atada de pies y manos de cara a buscar los refuerzos que puedan llegar de cara al próximo curso. Mientras que otros equipos que sí que más o menos tienen claro dónde van a estar, a pesar de las jornadas que restan por disputarse, y que empiezan a moverse ya por el mercado -no olvidemos que muchos jugadores acaban contrato en poco más de dos meses- y el Almería va a tener que esperar atento al devenir de los acontecimientos. No es que vaya a llegar tarde, pero a buen seguro que en el club lamentarán el tiempo que se está perdiendo para poder planificar, no con la celeridad con la que se hizo esta temporada tras la llegada de la nueva propiedad, un proyecto sólido, fuerte y que permita hacer un equipo tremendamente competitivo para afrontar con garantías el proyecto ilusionante de Turki.

Todo está en el aire, por lo menos para el Almería que es lo que nos preocupa y lo que posiblemente inquiete también a muchos de los integrantes que a día de hoy pertenecen al vestuario rojiblanco.

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