Lo conseguido y lo merecido

La supuesta antipatía y campañas de desprestigio son ganas de 'mierdear'

El fútbol se mide por puntos y la victoria se paga con tres desde la temporada 95-96. Pero, en muchas ocasiones, lo conseguido no coincide con lo merecido, y al revés. El fútbol no siempre es justo y no devuelve al que más le ha dado. La justicia es de los jueces y el balompié no entiende de eso. Es su grandeza y miseria. Se puede salir victorioso jugando mal y perder jugando de maravilla. Los grandes lo son en parte porque pueden ganar sin hacer un buen juego. Mientras que los equipos modestos nunca ganan cuando juegan mal y necesitan ser mejores que el mejor para poder sonreír. La historia de este deporte está repleta de ejemplos que se repiten cada semana. La UDA es el más próximo. Los de Gutiérrez han ganado sus dos últimos compromisos sin desplegar un fútbol de ensueño. No han jugado bien, lo que necesariamente quiere decir que su juego ha sido malo, pero no ha estado a su nivel más habitual. Aunque en los 16,5 metros del área rival, los rojiblanco se mueven como nadie. Son el equipo más goleador de la categoría y han firmado dos o más goles en las últimas ocho jornadas, una unidad de medida infalible. Suman porque tienen unos delanteros de calidad. Darwin Núñez, Juan Muñoz y José Carlos Lazo están muy en forma y suman 23 goles. Su acierto tiene un valor contante y contable, el 53,4 % de los goles del equipo, y un precio que aumenta cada jornada. El juego emociona, pero los goles son el alimento que ayuda a respirar. Ganar no es lo más importante, es lo único importante. A los ganadores no se les critica. La UDA no es un líder feo, sin brillo e ilegítimo. Domina la transpiración e inspiración, las otras unidades de medida, y se le notan los millones. Lo demás, la supuesta antipatía y campañas de desprestigio, son ganas de 'mierdear' y pajaritos y flores.

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