Este lunes comenzamos un gran viaje. Un viaje similar al que realizaban los marineros hace 500 años. Un viaje que tendrá mil incidencias y que seguro recordaremos toda nuestra vida.

Navegaremos entre la incertidumbre y el miedo a lo desconocido. Con días soleados y días de tormenta. Con vientos huracanados o sin que se mueva una brizna de hierba, pero navegaremos.

Al igual que los marineros colocan las velas para navegar con un rumbo, este curso utilizaremos todos los recursos a nuestro alcance para avanzar en la difícil empresa que se nos ha encomendado que es educar a una generación de alumnos que no lo van a tener fácil. Ahora es el momento de usar nuestras mejores actividades, nuestros mejores recursos, transmitir ilusión, poner corazón en lo que hagamos y de pensar que por encima de todo nuestros alumnos y sus familias son personas, como nosotros y que confían en los profesores y en su profesionalidad.

Si algún profesor está pensando en ampliar sus conocimientos de inglés o de programación o terminar una tesis, ¡ahora es el momento!. ¡Este curso! No el que viene o el verano. ¡Ahora! Ahora es hoy, es esta tarde, es cuando termines de leer estas palabras, las cuales hago extensibles a todos los ámbitos de la vida. Haz esa llamada de teléfono que tienes pendiente, haz ese plato que llevas tiempo sin hacer, haz, hazlo y no lo dejes para el mes que viene. Pequeñas metas diarias, cotidianas nos servirán para poder afrontar estas semanas de arranque de curso que van a ser diferentes, duras y extrañas. El distanciamiento que tendremos con nuestros alumnos, profesores, conserjes y demás personal será uno de los mayores problemas a los que enfrentarnos. Debemos asumir que es un problema difícil de resolver en nuestro oficio ya que gran parte de nuestro trabajo tiene asociada una carga de cercanía y comprensión que los alumnos están acostumbrados a recibir y los profesores a dar. Será raro, pero seguro que transmitiremos nuestra fuerza e ilusión a más de 1,5 metros de distancia. Es un reto tanto para el alumno como para nosotros.

Las mascarillas nos van a hacer mirarnos a los ojos siempre. Los ojos no mienten. Una mirada lo dice todo. En el brillo de los ojos tendremos la mayor parte del oficio de enseñar (en las dioptrías que hemos ganado algunos con las miles de horas frente al ordenador también).Este curso que sabemos cuando empieza y no sabemos cómo ni cuando terminará es el curso de tu vida. Es el curso que recordarás siempre. Es el curso que nos marcará a todos y seguro que dentro de unos años recordarás por las actuaciones y actividades que realizaste con tus alumnos o hijos. Por eso es muy importante que des lo mejor que tengas y si necesitas ayuda, pídela. La travesía será larga y todos en algún momento necesitaremos apoyo y ayuda de compañeros o familia. No es un curso cualquiera, no será fácil, no tendremos toda la ayuda que necesitamos y habrá momentos que nos falten las fuerzas y las ganas para hacer las cosas como nos gustaría.

Demasiados no en la frase anterior, mejor decir: será complicado pero lo intentaré y necesitaré ayuda y estoy seguro que mis compañeros me apoyarán.

Si este no es el curso de tu vida, ¿cuál será?

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