Análisis

ignacio martínez

Se desgasta la oposición

El poder desgasta sobre todo a quien no lo tiene, decía el brujo Giulio Andreotti. Es lo que le puede pasar dentro de dos semanas al PP. Hay malestar en la sociedad andaluza, ocho de cada diez entrevistados por el CIS piensan que la situación política está igual o peor que hace cuatro años, existe un amplio deseo de cambio… y la fatiga de materiales afecta al primer partido de la oposición. El PP perdería uno o dos escaños en todas las provincias. Los andaluces, aparentemente, han decidido empezar el cambio por la oposición, en donde Adelante Andalucía, PP y Cs se disputan el segundo, tercero y cuarto lugar de la carrera.

De momento, la derecha se mira de reojo y se da codazos. Aunque Casado y Rivera se emplean con tanto ardor contra Pedro Sánchez que dejan poco sitio para la pelea entre ambos. Pero los dos juegan en Andalucía unas primarias nacionales. Según el CIS van empatados. He aquí una de las incertidumbres del 2 de diciembre; si el PP queda por encima de Ciudadanos o al revés. Las encuestas dicen que el Cs es favorito como refugio de desencantados. La novedad es que Albert Rivera ha aceptado la oferta del PP de sumar escaños para formar gobierno en la Junta, si saliesen las cuentas. Lo dijo ayer en una entrevista en RNE, con el compromiso de hacerlo tanto si quedan ellos por delante como si no.

Ese ticket alternativo tiene un inconveniente, que es altamente improbable que Cs y PP sumen 55 diputados, más bien la duda es si sacarán juntos más que los socialistas. Y esa es otra de las incertidumbres del 2-D. Si tuvieran menos escaños que el PSOE, la investidura de Susana Díaz sería posible en segunda vuelta sólo con la abstención de Adelante Andalucía. Una abstención costosa para la presidenta en términos de control del Parlamento y presupuestos. El poder también desgasta a quien lo tiene.

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