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Análisis

Francisco G. Luque Ramírez

El 'exilio' del Poli Almería

El pasado domingo visité nuevamente, después de varios años, la Ciudad Deportiva de Viator. Lo hice para cubrir el primer derbi almeriense de la temporada en Tercera División, el que enfrentó al Poli Almería con el CD El Ejido y que acabó con un contundente 1-4 para los celestes. Allí, en el feudo del Bajo Andarax, juega esta campaña en el exilio el histórico club rojiblanco, que está disfrutando de unas instalaciones envidiables, pero en las que no ha sido capaz aún de celebrar una victoria en lo que va de curso. Y es que no es fácil, pese al buen trato que reciben los rojiblancos por parte del consistorio viatorense para que su estancia en el Antonio Palenzuela sea lo más cómoda posible, sentirse como en casa en un campo que no solamente no es el tuyo sino que encima está fuera de la capital almeriense. Esta situación, la del desplazamiento obligado a Viator por las obras del Emilio Campra, afecta al Poli Almería en muchos sentidos, y no solamente en el estrictamente deportivo, como bien muestran sus resultados como local por el momento. El club capitalino debe hacer una inversión económica más que considerable por no tener campo propio, y este año más todavía porque sus técnicos y jugadores deben desplazarse a otro municipio distinto, a una Ciudad Deportiva de Viator que tiene un ambigú de categoría, pero del que los rojiblancos no pueden sacar absolutamente fruto alguno para tratar de nutrir sus arcas y tener dinero para otros gastos. Lo peor de todo, sin embargo, es la situación que han vivido y están viviendo aún muchos de los chicos de las categorías inferiores, que la pasada campaña podían ir a entrenar y a jugar en su bici, en bús o llevados por sus padres en pocos minutos y esta lo tienen mucho más complicado. Eso ha llevado a numerosos críos a dejar la disciplina de un Poli que sigue luchando contra viento y marea por pasear el nombre de Almería en la categoría nacional. Por suerte, la afición no entiende de distancias y apoya sin cesar en cada partido a un equipo al que el exilio le influye negativamente en la competición.

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