Análisis

ramón gómez vivancos-garcía

Qué hacer con los abonados

Se nos va a hacer largo el periodo de fichajes, porque no solo se transfieren jugadores durante la pretemporada, sino una vez iniciada la temporada también pueden haber incorporaciones y trasvases de jugadores ente clubes. Esto último nunca lo entenderé, el que un jugador rival en un partido oficial disputado en agosto pueda pasar a ser compañero al día siguiente, pero así está diseñado desde hace bastantes temporadas. Puede que el día que conozcamos el plantel definitivo con el que afronta la UDA la primera parte de la campaña, hayamos cambiado hasta de coche. Elucubrar con jugadores en la agenda de la UDA (como en la de numerosos equipos) solo da para entretener al personal. Ni siquiera la pretemporada, que está a punto de comenzar, nos dará una aproximación de la realidad final. Por eso, un tema de rabiosa actualidad podría ser el de los abonos, ahora que la vuelta al fútbol in situ es una realidad. Cuando el deporte tuvo que parar por el comienzo de la pandemia, casi un tercio de la temporada como local le quedaba por disputar a la UDA. Fueron exactamente seis las jornadas que se dejaron a deber, sin contar con el choque de play-off. De cara a la nueva campaña se suscitan varias dudas. ¿Se devolverá el importe correspondiente de esos encuentros que se disputaron a puerta cerrada? ¿Se podrá asistir a todos los partidos de la inminente campaña en el Estadio Mediterráneo? En definitiva, ¿los abonados tendremos que pasar por caja de nuevo, de una u otra manera? Me atrevería a decir que todas estas cuestiones tendrán una respuesta monosílaba e idéntica, no. Al menos es mi percepción. ¿Por qué? Muy sencillo. Si al abonado se le debe la cantidad referida de encuentros y además no se podrá cubrir el aforo completo, al menos durante el presente año, sería lógico conmutar grosso modo lo debido por lo servido. Cualquier otra fórmula me sorprendería, máxime estando el club en manos de Turki, que ya ha demostrado su generosidad. No creo que la cuantía que supuestamente perdiera la entidad por liberar a los actuales abonados de cuota alguna durante el nuevo curso, haga mella en un club por fortuna la mar de saneado no solo gracias a su propietario, sino por el beneficio de sus transacciones desde que Turki se hizo cargo de la entidad. Quiero pensar que a un abonado se le asignarán determinados partidos en rotación, que a la postre servirán de compensación con respecto a la anterior campaña. Aun así habrá que estar atento por si se presenta alguna otra solución. Eso sí, a los nuevos abonados se le tendrá que cobrar el número estimado de partidos como local. Todo ello enmarcado en la ya oficial y nueva situación en la que el estadio se encuentra, al pasar la instalación a ser gestionada durante los próximos 25 años por la UDA. Parecía que no, pero todo ha ido llegando según se ideó desde que Turki y su equipo de confianza arribó por estos lares. Si durante estos dos años la nueva propiedad ha comprobado la excesiva burocracia para mover un papel en este país llamado España, ojalá que dicha espera les haya servido para dar con la tecla en pos de alcanzar ese ansiado objetivo deportivo del ascenso. No se apuntó demasiado mal en las dos últimas campañas, siempre se estuvo en la pomada, pero ahora toca acertar de lleno para clavar el dardo en el centro de la diana.

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