Todo pasa y todo llega. Ayer acabó el verano y el domingo comienza la Liga para la UDA. Lugo es la primera parada en su camino a Primera. El viaje será largo y tortuoso, y conviene tomar precauciones. Es muy recomendable vacunarse contra la superioridad para no caer en la prepotencia. En Segunda no hay Primeras en excedencia. Todos juegan y embisten por igual. Los lucenses son un equipo de Segunda al uso. Llevan 9 temporadas en la categoría, sólo una menos que el Alcorcón. Probablemente lo pase mal, como ya le ocurrió el curso pasado, pero de momento ya se ha cobrado su primer triunfo de prestigio a costa del Leganés. Las dimensiones del Anxo Carro representan la segunda confusión. Así, este campo pasa por ser pequeño.

Acaso por su estructura cerrada y la cercanía del graderío con el terreno de juego, arrastra la percepción de tener unas dimensiones pequeñas, menores de lo habitual, pero no es así. Sus 105 metros de largo por 70 de ancho le sitúan como el séptimo más grande del fútbol español y el cuarto de Segunda. Su superficie sólo es superada por las del Martínez Valero, de Elche, (108x70) -el más grande de Primera y Segunda-; Ciutat de Valencia y Heliodoro Rodríguez, ambos con 107x70 metros; Iberostar de Palma de Mallorca (107x69) y La Romareda (107x 68) y tiene la misma que Butarque (105x70). Es decir, sus 7.350 metros cuadrados son superiores a los 7.140 metros cuadrados del Santiago Bernabeú, Camp Nou y el nuevo San Mamés. El estadio lucense no parece que se aun campo grande, pero lo es. Engaña a todos. Son esos falsos mitos. "Isto é Lugo e aquí hai que sachar" (Esto es Lugo y aquí hay que escardar -mover la tierra para quitarla las malas hierbas-) advierte el cuadro gallego en el túnel de vestuarios a los más despistados.

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