Tras una semana del comienzo del mundial de fútbol, tengo la extraña sensación, -por conductas propias-, que el campeonato no ha generado la expectativa de otras veces. Lo digo como futbolero. Con la experiencia de los años, esa que me hacía creer que cada cuatro años se paralizaba el mundo, hasta ahora, con lo de Qatar no tengo la misma vibra. No me sé los horarios de los partidos excepto los de Argentina y España, me cuesta reconocer los grupos y recitar de corrido sus integrantes y hasta los resultados de los encuentros ni siquiera me sorprenden. Hay mucho ruido y ha calado en la gente. Un mundial a fin de año en el emirato de Qatar da mucho de sí más allá del fútbol y con mucha razón. Un campeonato organizado a la carta para satisfacer a los jeques de un país que nunca había clasificado para jugar un mundial es muy sospechoso. Son los mismos que están detrás de los clubes estado. La misma gente que en Europa bebe whisky, sale de noche y le va la marcha pero en su reino te prohíben hasta que seas muy efusivo en las muestras de cariño. Es el siglo XIII en el mismísimo XXI, al que occidente le hace la ola. Poderoso caballero es Don Dinero. Y entonces es evidente que se va a hablar más de eso que de fútbol. Que no hay libertad de expresión. Que se persigue a los homosexuales. Que las mujeres no tienen derechos. Que los trabajadores viven bajo un sistema de esclavitud. Entonces habría que preguntarse porqué se ha ido. La respuesta es más que obvia y pone bajo la lupa a la FIFA y a las federaciones que la conforman, incluyendo, claro está, la Federación Española de Fútbol. Todos han tragado. Hasta recularon cuando la FIFA advirtió que llevar el brazalete con la inscripción One Love traería aparejado una tarjeta amarilla. A nosotros, los que nos sentimos tan ligados a la vida moderna, ni siquiera nos causa náuseas. Solo provoca indiferencia. Once iraníes han sido más dignos que todos los ofendiditos juntos. Ellos se juegan la vida y los nuestros una amonestación. Este es el mundo nuevo, que en realidad se parece mucho al viejo.

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