Almería, 22 de julio de 2021. Estimado Piñeiro, nada nuevo bajo el sol de cada verano. En la época de Alfonso García el mayor debate era ver qué porcentaje subía el abono en su eterno afán de tío Gilito y ya de últimas qué jugador a coste cero llegaba para apuntalar un proyecto que caminaba con paso firme hacia Segunda B hasta que Fran Fernández recondujo la situación. Ahora los pecados son los propios del nuevo rico, quejarse porque si el dueño es billonario no tiene sentido que incremente mínimamente el abono sin recordar que ha habido una pandemia por medio, lamentar el vale de compensación (sinceramente me parece una chapuza), o lamentar la ausencia de fichajes, algo inherente al estado general del mercado, más tieso que la mojama. Del tope salarial ya te anticipo que soltando el lastre de un kilo que suponen Vada y Petrovic todo estará resuelto, mientrsa que un jeque ególatra difícilmente se irá sin lograr su meta de ascender. Del zarpazo de Rozam en las camisetas ya hablaremos si se concreta.

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