La luz alumbra y ciega

Rubén Albés, líder espiritual del Lugo, ejerce y tras el 3-3 lo demuestra

Hay entrenadores con clase y clase de entrenadores. Los hay analíticos y reflexivos, apasionados y ácidos, más que el vinagre. La nómina incluye a los que tienen discurso, esa especie de "Mensajeros de la Paz", con tono y mensaje de predicador, de volumen bajo y argumentos altos. Y los hay que tratan de ganar con la palabra lo que no han ganado sobre el césped. Rubén Albés tiene algo de todos estos subgrupos. Es un técnico moderno por edad, en febrero hizo 37 años, y verbo. Habla de estabilidad emocional, alma y autoestima, y de felicidad de grupo. Oyendo al vigués, recordé a Juanma Lillo, más redicho y mayor. El tolosarra debutó en Primera con 29 años, siendo el más joven en hacerlo, al frente del Salamanca, al que había subido desde 2ª B. El gallego ha tardado unos pocos años más en estrenarse en un banquillo profesional, pero en 2010, con 25 años y siendo entrenador del Burjassot, de la Preferente valenciana, fue el técnico más joven del Estado. Con el Deportivo en Primera Federación, el cuadro albivermello, con trayectoria en Segunda y el segundo límite salaria más bajo de la categoría, es el primer equipo de Galicia actualmente. Mucha culpa le corresponde, ya que le salvó de las llamas del descenso el curso pasado. El líder espiritual del Lugo ejerce y lo demuestra. Así, tras el 3-3 del pasado sábado, situó la clave en la fe de los suyos. Este periodista confiesa que se perdió y creyó estar en la homilía de un acto religioso. La fe pertenece a las tres virtudes teologales, junto a la esperanza y la caridad, pero no tuvo nada que ver. Lo habría sido si los suyos hubiesen buscado el punto con mucho tesón y ocasiones, a tumba abierta, pero no fue el caso. El verbo, según San Juan, era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. A Albés le ha cegado.

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