Los días siguen pasando y en el Almería no hay noticias de que entren o salgan jugadores. El equipo está claro que necesita refuerzos, que como se ha visto en estas últimas semanas debido a imprevistos de última hora a modo de lesiones, pandemia o convocatoria de selecciones, Rubi se ha quedado con lo justo, teniendo que improvisar sobre la marcha. El Almería ha perdido ya dos semanas de mercado y es mucho tiempo, ya que el que llegue, si es que llega al final alguien, tendrá que adaptarse y coger la forma, porque cabe recordar que quien llegue lo hace porque no está jugando en su equipo o tiene más bien poco protagonismo. Yo soy de los que sigue diciendo que necesita dos centrales. Porque Rubi cuenta más bien poco con Martos y porque no se sabe lo que va a pasar con Carriço, un jugador que ya en su última etapa como sevillista estuvo muy castigado por las lesiones y aquí apenas ha tenido protagonismo. De ahí que para no tener que andar con "parches", el equipo necesita jugadores específicos para esa posición. Y es más, a tenor de lo que ha pasado en las últimas semanas, no sería descabellado traer un nueve. Pero un nueve en condiciones, no el Schettine de turno. Un jugador al que no se le mire la fecha de nacimiento en su documentación. Habrá quien piense que el filial está para algo, pero en un jugador del filial no puede recaer la responsabilidad de ser el delantero referencia, el delantero que aporte gol. Las categorías están para algo y la Segunda División es muy exigente. Muchísimo. El tiempo vuela y creo que sabiendo las necesidades más urgentes que tiene la plantilla, era algo que habría que haber tenido ya previsto. Tal vez lo del "nueve" como que no, pero lo de fichar a uno o dos centrales si es algo que se sabía e incluso Rubi lo dejó caer no hace muchas semanas, cuando se le preguntó al respecto e hizo referencia a la llegada de alguien del centro del campo hacia atrás.

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