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Es una de las palabras más antiguas de nuestro idioma; Corominas la encontró a partir de 1095, es decir, un siglo después de la época en la que se sitúa convencionalmente el nacimiento del castellano como lengua autónoma. Proviene del latín apotheca (bodega o despensa) y en cualquiera de sus acepciones bien sea en el diccionario de la RAE, Wikipedia o Wordreference se hace referencia a ella como lugar donde se guarda y envejece el vino. Otras descripciones también hacen referencia al despacho de venta de vinos, nada nuevo, desde luego. Para mí lo que realmente resulta curioso es que en ninguna de estas descripciones incluye al ser humano como parte de ellas y creo que no es de justicia, ya que: 'bodega sin bodeguero no hace grano, ni granero', y ya de los turistas que las visitan ni hablamos.

Hace unos días he participado en el IV Foro de Turismo de Cádiz en el Hotel Gran Meliá Sancti Petri para compartir con los asistentes algunos aprendizajes adquiridos a lo largo de mi carrera con idea de dar algunas pistas sobre cómo se puede transformar un espacio, en principio de uso industrial bodeguero (en este caso concreto, pero aplicable a cualquier otra agroindustria de transformación), en un lugar para el disfrute de las personas. Recuerdo nítidamente cómo visitaba con el colegio multitud de ellas, algunas mejor adaptadas y otras peor, y cómo de mayor esto se ha convertido en una actividad de turismo activo de primer orden.

Ahora en el siglo XXI el viajero, los turistas, quieren formar parte de la historia de un lugar en primera persona y es por ello que debemos adaptarnos a este nuevo escenario. Tenemos que ser capaces de transformar nuestro pasado industrial vinatero y nuestra cultura enológica más reciente para convertirla en un contenido atractivo que emocione a las personas por medio de experiencias memorables; ese debe ser nuestro objetivo.

En este Foro se dieron cita un gran número de profesionales y gracias a la generosidad de todos ellos, los asistentes y también los ponentes, entre los que me incluyo, hemos tenido la oportunidad de mejorar nuestro destino de manera conjunta. Quiero agradecer a los organizadores los esfuerzos realizados ya que este Foro se consolida como un espacio de diálogo y aprendizaje para todos. También felicitar a los anfitriones por todas las atenciones recibidas y especialmente a los asistentes por no haber sucumbido ante la psicosis. Estoy convencido de que este es el camino para hacer de nuestro destino, la Provincia de Cádiz, un lugar mejor y más interesante para nuestros clientes potenciales.

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