Análisis

María del Mar Olmo Navas

Todos los sanitarios somos un equipo

Me resulta difícil resumir lo que he sentido como médico de familia desde que empezó la pandemia por la Covid. Trabajo en un centro de salud de la administración pública, en la provincia de Almería, desde hace veinte años. En primer lugar, quiero aclarar que no represento a nadie, cada cual debe ser responsable de su trabajo.

Mi centro de Salud no está cerrado a "cal y canto", abrimos a las ocho de la mañana y hay personal que se encarga de orientar al usuario, escuchar lo que solicita y buscar una solución a cada uno de los problemas que expone, hay pacientes citados para realizar una analítica, vacunarse, realizar un control como paciente crónico en enfermería , ser explorado por su médico ,trabajadora social , matrona , recoger una documentación(bajas, resultados, informes..), rastreo diario de casos COVID en nuestra zona y colegios , y realizar atención domiciliaria médica y de enfermería todos los días.

Las consultas urgentes no están excesivamente limitadas, son las que un profesional que realiza el filtro considera que deben ser, en base a unos criterios clínicos objetivos con la única intención de minimizar riesgos innecesarios para ambas partes ante problemas de salud que nunca debieron ser admitidos como una consulta urgente. En el momento actual , abrimos todas las tardes, se atienden consultas telefónicas, consultas de enfermería y consultas presenciales programadas de ambos.

En mi ambulatorio se atiende el teléfono cuando hay personal suficiente para hacerlo, en caso contrario, la capacidad de resolución de problemas es limitada y se intenta resolver la atención telefónica, compaginando las tareas administrativas ,que se han visto incrementadas de forma muy acusada, la gestión de citas y la atención al público, siempre de la mejor manera posible.

Los demás compañeros de Hospital y Urgencias están dando la talla de responsabilidad profesional y en mi centro también damos la talla, la hemos dado desde el minuto uno, nos dejamos la piel todos los días, tenemos muy claro que todos los sanitarios, trabajemos donde trabajemos, somos un equipo.

No estamos en ninguna trinchera, nunca lo hemos estado, oír esto me afecta como profesional y como persona. He dado todo lo mejor de mí desde el inicio de esta pandemia, y me consta que todos los compañeros con los que trabajo lo han hecho así porque lo he compartido con ellos, y lo siguen haciendo igual .Hemos pasado y seguimos pasando por momentos muy duros, esta forma de trabajar ha afectado a nuestra salud física y mental y lo sigue haciendo, hemos perdido pacientes y tenemos un alto grado de ansiedad ante la impotencia de querer abarcar más de lo que podemos, entendiendo que nuestros pacientes más vulnerables nos necesitan ahora más que nunca y nos faltan recursos para ello.

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