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La tapia del manicomio

Agonía de Europa

Con el agua al cuello, España e Italia están pidiendo ayuda, según lo estipulado en la normativa europea

Aunque la primera acepción de la palabra agonía en el diccionario de la RAE es: angustia y congoja del moribundo, en Almería ha predominado tradicionalmente la cuarta acepción, la que dice que es "ansia o deseo vehemente". Los almerienses hemos usado con frecuencia agonía casi como sinónimo de avaricia y, en plural, de avaricioso: "Fulanito es un agonías". Viene a cuento este exordio gramatical para referirnos a la situación actual de la Unión Europea, donde España e Italia se han plantado ante las no decisiones de la Unión. Con el agua al cuello, estos países están pidiendo ayuda, según lo estipulado en la normativa europea; varios países más nos apoyan, pero otros varios con Alemania y Holanda al frente han dicho que verdes las han segado. La razón de la petición de ayuda solidaria es obvia: el bicho está matando a montones de personas y España e Italia son hoy los países más afectados por el jodido virus. Y esto es como las plagas de Egipto: después de una viene otra. Así que lo previsible es que detrás de la muerte venga él hambre y la carestía. Es obvio, si la economía está parada, no se produce nada y eso mismo es lo que hay para repartir: nada.

Los acuerdos europeos tienen establecidos mecanismos para actuar conjuntamente ante grandes disrupciones económicas como mutualizar las deudas, es decir haciéndose cargo de los débitos solidariamente y asumiendo la carga de la "púa" entre todos. A esto es a lo que los gordos han dado nones, igual que hicieron cuando la crisis económica de la pasada década. El problema que se ha creado no es menor, porque se está produciendo una grave situación de desconfianza. Muchos hablan de descrédito y no sólo los perjudicados directamente, como la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyden, quien ha dicho que sin solidaridad "el edificio europeo podría perder su razón de ser". Pero, como dice la filósofa Adela Cortina, "la solidaridad y la justicia no se improvisan, se cultivan día a día".

Pudiera ser que la avaricia llegara a romper el saco. Pudiera ser que la agonía (acepción almeriense) acarreará la agonía (acepción general) de la Unión Europea. Esperemos que no, que a la postre se alcanzará algún acuerdo como suele ocurrir; pero quedará sin resolver la cuestión de la confianza, que también debe ser mutua o estaremos en lo de arrieritos somos… ya lo dijo un conocido político almeriense en una rueda de prensa: caminito somos y arrieritos nos encontraremos.

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