Almería, ciudad gastronómica

Mostraremos a los placeres de este rincón donde el arroz empedrao con alubias o con pescado tienen su lugar

Siempre fuimos gente humilde. Con una luz interior que solo nosotros sabíamos que existía. Emprendimos el camino, siempre juntos. Con la paz y la palabra, en la lucha y en el insomnio. Y nuestras pequeñas almas siempre fueron puras, porque siempre fuimos amantes del buen comer. Ese era nuestro secreto: mantener el idilio con la vida, tomando como excusa el buen comer. Y es que la auténtica filosofía que existe es la del paladar. Porque de ella emanan todas las demás, pues con el estómago vacío muy poco se puede hacer y muy poco se puede pensar. Pues en ella no solo se aúna lo más visceral de las virtudes del ser humano que es el comer, sino que también se nutren los sentidos de lo más humano como es el tacto, el gusto, el olfato, la vista y el oído.

El próximo año, Almería será el centro de la gastronomía patria, la del estómago, y un momento perfecto para ofrecer, al viajero y a los de casa, las delicias y manjares con los que estamos acostumbrados a deleitarnos en esta sagrada tierra.

Será una oportunidad para poder mostrar los placeres de este rincón del levante y de su mar, donde el arroz empedrao con alubias o con pescado tienen su lugar. Donde las gachas, la olla de trigo o el atún encebollado tendrán mucho que ofrecer. Pero, sin duda alguna, el goce terrenal al que tendremos y tendrán oportunidad de disfrutar, será la tapa que, por excelencia, será el entrante, la obertura, la presentación y el pórtico donde el paladar de los mortales podrá entrar en contacto con el cielo y sus ángeles. Y desde ahí, desde ese pequeño pecado al que los almerienses nos solemos encomendar, nacen las migas y su cuerpo de trigo, y junto a ellas nuestros frutos del mar acompañados de un verdejo, por qué no, siempre en buena compañía, en la Cabaña del Tío Tom, en el Zapillo, flanqueados por una súper cabaña. O si pasamos cerca de la Biblioteca Francisco Villaespesa, por la calle Rafael Alberti, muy cerca de esta bendita casa, en la Cervecería Lubrín, guarnecidos por un grupo humano excelente y con una exquisita sensibilidad, que nos ofrecerán la especialidad de la casa: la tortilla con patatas y cebolla.

Me temo, mi querido lector, que no podré esperar hasta al 2019 para empezar a celebrar esta maravillosa tierra, con sus gentes y con sus exquisiteces.

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