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Almería y sus infraestructuras

Enormemente orgullosos de nuestra nueva Rambla: fuimos capaces de escapar de la especulación gurbanística".

Quien visite hoy nuestra Almería después de treinta años, está claro que se lleva la grata sorpresa de que ya puede acceder mediante autovía si de traslado en coche se trata. Si lo hace en barco, verá que el perfil que dibuja es más extenso. Si de avión se trata, verá que los precios son de lo más caro que ofrece el mercado. Y si viene en tren verá que tiene muchas menos opciones que entonces. Pero las almerienses somos personas felices: no dejamos que la mediocridad de nuestros representantes y valedores legislativos ante los parlamentos nos agüen la fiesta, con o sin trasvases. Nos da igual. Nos da igual que nos sometan a debates ciudadanos sobre si el símbolo a la libertad de pensamiento y compromiso político debe estar en la plaza del Ayuntamiento o no: posiblemente deban llevarlo a la puerta de una gran superficie comercial que financie el traslado y coloque su sello al pie: un monumento a la Libertad de Mercado. Nos da igual que Puerta de Purchena se haya quedado sin una fuente que, a modo de rotonda, ayude a distribuir el tráfico en todos los sentidos desde el Centro urbano. Y nos da igual porque se ha definido como el lugar ideal para el Monumento al Aparcamiento Público de gestión privada: el centro hipotecado a un acceso y a una salida que obligarían a costosísimos gastos si se dijese (aquí sí que sí) de reformar algún día.

Pero es que estamos enormemente orgullosos de nuestra nueva Rambla: ¡cómo no! Al menos, fuimos capaces de escapar de la especulación urbanística y no hubo que meter ninguna hilera de manzanas de edificios "que financiasen la obra". Pero también nos faltó lucidez, porque no aporta nada al entorno que no está viviendo de cara a la Rambla. Los cruces de la Rambla con sus travesías, ¿acaso no habrían ganado de esa infraestructura si fuesen cruces donde disfrutásemos del obelisco desde toda la calle Poeta Paco Aquino, o desde la plaza de santa Rita? ¡No! Hemos diseñado cruces "a la inglesa", muy "brexit". ¿Y el soterramiento? Cualquier solución será satisfactoria: sobre todo si de transporte digno en horarios y servicios se trata. Pero no, el debate nos ha llevado a no comprender que lo que necesitamos es integrar la vida de los barrios… ¡menos mal que el Andarax no lleva agua! ¿Os imagináis lo contrario, que llevase agua? ¿Habría que desviarlo? Se llaman viales, estúpidos, y sirven para comunicarnos. Lo que precisamos: comunicación.

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