La tapia con sifón

Ansia de carne

Nadie habla de suprimir la carne; es necesaria para la vida humana y para la salud, por mucho que digan los veganos

En esta semana de asueto que he tenido, obligado por un virus (informático, no sanitario), he asistido estupefacto a un debate ficticio -pero enconado- sobre el consumo de carne. Digo ficticio porque nadie, salvo vegetarianos y veganos, ha dicho nunca que no se coma carne. Para una vez que el ministro dice algo sensato y moderado se le han tirado a la yugular como si comer poca carne fuera cosa de comunistas. Y es al revés. Cuenta Marvin Harris en su ya clásico libro "Bueno para comer"(1985) que en la Polonia comunista, el gobierno anunció en 1981 un recorte del 20 % en las raciones de carne subvencionada. Se armó tal follón -¡Dadnos carne!, gritaban miles de amas de casa por las calles- que hubo que declarar la ley marcial para restablecer el orden. ¿Tenían razón los polacos quejosos? Pues tan poca como los que se han puesto a crucificar a Garzón. Veamos: en 1980, la FAO y la OMS recomendaban que un varón adulto de ochenta kilos debía tomar 60 gramos de proteína al día; en Polonia tomaban más de 100, de los cuales 61 eran de origen animal. En España, aquí y ahora, el consumo de carne, según datos del propio y quejoso sector cárnico, comemos 54 kg de carne por persona y año. Más de un kilo a la semana, cifra por encima de todas las recomendaciones de médicos y nutricionistas. Y hasta de economistas, ya que para obtener un gramo de proteína de vacuno se necesitan diez gramos de proteína vegetal. Así, nos encontramos con que un 80 % de las tierras de cultivo de todo el planeta se dedican a alimento para el ganado. El consumo actual de carne, pues, no es bueno para la salud, ni es sostenible para el planeta. Los que dan cifras de negocio y empleo, también deberían decir lo que nos cuesta el gran aumento de enfermedades derivadas del consumo excesivo de carnes rojas y grasas saturadas.

Repito, nadie habla de suprimir la carne; es necesaria para la vida humana y para la salud, por mucho que digan los veganos. Pero las cifras actuales son una barbaridad. Como es una barbaridad el tipo de argumentos que se han empleado para defender lo indefendible. Como, por ejemplo, la cipotá del presidente Sánchez con lo del "chuletón imbatible", con la que se ha puesto al nivel de aquella otra coz de Aznar sobre las copas de vino que nadie le tenía que decir cuántas tomar. Por cierto, presidente, el chuletón está mejor poco hecho.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios