Arde España

Va a ser muy difícil salir de la revuelta permanente en Cataluña ante la pasividad de la administración estatal

Tras el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, la bonanza climatológica y con el cambio horario, volvemos al teatro electoral en el que el ciudadano de a pie lo tiene difícil acabar con la inmoralidad social en que están las instituciones del Estado, dando lugar que nuestro Estado de Derecho se encuentre en la UVI en fase terminal irreversible con metástasis ante el número de totalitarias mentiras, tropelías y caprichos a los que estamos siendo sometidos desde un amoral poder político.

No existe en España ninguna institución que nos pueda defender a los abusos de poder que se están cometiendo sin pudor alguno, en el sentido de que digo hoy, mañana lo contradigo, siendo un síntoma esquizofrénico y de decadencia moribunda de España, en el que el Estado está siendo sucumbido por intereses adulterados por las servidumbres y servilismos de los partidos, ajenos a los intereses generales y sociales que deberían de primar en la gestión y gobernanza de este aconfesional y quijotesco país.

Como la sociedad civil no dé un paso hacia adelante en las urnas ante tanto estómago agradecido y al día siguiente esté pendiente de que se cumplen las alborotadas y aplaudidas promesas realizadas con sonrisas sobonas, nos va a ser muy difícil, pero muy difícil, salir de esta situación de revuelta permanente en Cataluña ante la pasividad cada vez mayor de la administración estatal, agravando esta situación de los separatismos, la falta de productividad en los mercados internacionales, junto con la falta de empleabilidad, no hay trabajo y el que hay es precario, y el déficit público que ha superado al PIB, poniendo en peligro, no solo las pensiones sino las retribuciones de los empleados públicos.

El café para todos, junto con la alta connivencia entre otras instituciones autonómicas y locales, ayuntamientos y diputaciones, que actúan como "taifas", creyendo no formar parte de un todo que es el Reino de España, están dando lugar estas ambiciones políticas, desajustadas asimétricamente, a desequilibrios interterritoriales, que van a hacer que arda España ante la quiebra del Estado de Derecho y la farsa democracia que no es capaz de resolver el foco independentista de Cataluña, ni Vasco, ni el foco económico, el foco judicial, el foco del saqueo de la caja de las pensiones, juventud sin futuro, la violencia en las familias, ni el foco de la corrupción que no tiene fin y una sociedad sin valores ni principios. ¡Qué desencanto!

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