Utopías posibles

Arte y libertad de expresión

Un insulto, una falta de respeto o una amenaza son lo que son: insultos, faltas de respeto, amenazas

Cuando llevamos casi dos semanas de revueltas, incidentes y manifestaciones en contra del encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, me parece que hay toda una serie de cuestiones que debemos plantearnos, respecto al significado de la creación artística y los límites de la libertad de expresión. Si está esperando una condena clara hacia el cantante, este no es su artículo. Si, por el contrario, espera un apoyo incondicional, tampoco.

La premisa principal del arte es la mentira. El arte es una representación de la realidad. Puede ser intentando imitarla de manera fidedigna o también aportando una visión totalmente personal, abstracta, alejada del realismo. El arte NO ES la realidad. Normalmente, planteo en mis clases las siguientes preguntas: ¿es música el canto de los pájaros? ¿es música el ruido de la cisterna de un inodoro? Todo el alumnado, sin excepción, responden de manera afirmativa a la primera pregunta, negando sin embargo que la cisterna emita ningún tipo de sonido artístico. En realidad, ninguna de las dos cosas son música, porque son sonidos que no se emiten con ninguna intencionalidad artística. Los pájaros cantan para comunicarse y también para el "ligoteo". La cisterna suena porque al abrir el desagüe, el agua suena al caer. La intencionalidad es otra de las claves del arte. Si quiero representar una idea, grabo esos sonidos y los utilizo como parte de una pieza musical, entonces sí que sería arte, pero porque los hemos "desnaturalizado", los hemos sacado de su intención inicial, los hemos manipulado y ahora es el artista quien los utiliza a su antojo. Una mancha en la pared es eso: una mancha. Todos conocemos cuadros que se parecen bastante a manchas en la pared. Son arte, porque intentan representar una idea, una emoción, una impresión, más allá del color. Un insulto, una falta de respeto o una amenaza son lo que son: insultos, faltas de respeto, amenazas. Son intolerables, por tanto. Sin embargo, ¿se pueden utilizar en una pieza musical? No seré yo quien responda. Ha habido provocaciones mucho más grandes que las de Hasél en la historia de la música, aunque no muchas tan explícitas. El problema de su música es que se parece demasiado a la realidad, está demasiado cerca de lo estrictamente real. No hay casi manipulación del material sonoro y el rap le acerca mucho al lenguaje hablado. Su gran aportación es, sin duda, que estemos hablando de esto.

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