Asteroide de refilón

Que algo sea posible no supone necesariamente que ocurra y por eso podrá seguir leyéndose el periódico hoy

S I ha podido leerse el periódico hoy, el asteroide habrá pasado de largo. Porque la NASA advierte -y no será cuestión de poner en duda la pertinencia de sus avisos- que este viernes, 24 de julio, un asteroide de 160 metros de diámetro -una gigantesca china- pasará relativamente cerca de la Tierra en el viaje que realiza a 48 000 km/h, sin radares cósmicos escondidos detrás de alguna estrella radiante, astronautas que patrullen el sistema solar para poner orden entre los desmelenados cuerpos celestes, ni código alguno que asuste con ajustar la cuenta de los puntos e impedir la circulación por las autopistas galácticas. La NASA alerta pero no es alarmista, y precisa que el asteroide, con nombre de pila 2020ND, detectado el domingo 19 de julio, es "potencialmente peligroso" para nuestro planeta -este país es España, y este planeta es la Tierra, que se imponen los circunloquios de la omisión, sobre todo con la patria, ay-. La posibilidad de impacto es muy baja pero debe advertirse de ello ya que la distancia de paso queda por debajo del umbral de peligrosidad establecido por la agencia. El asteroide estará haciéndolo hoy a 0,034 unidades astronómicas, más de cinco millones de kilómetros, pero el umbral está en 0,05. Ahora bien, que no se despiste de rumbo porque entonces no habría páginas para las necrológicas. Los milenaristas con retraso -el fin del mundo bien se sabe que no fue en el año 1000- podrían contar con razón a propósito para su postrera proclama. Y la ficción cinematográfica disponer asimismo de otro argumento para completar el catálogo de pelis -en el coloquial el lenguaje de los peliculeros- con la Tierra amenazada por pedradas cósmicas que impondrían, eso, una nueva normalidad planetaria.

Hace bien la NASA en denominar "asteroides potencialmente peligrosos" (con la sigla PHD, en inglés) a estos cuerpos menores -todo es relativo- del sistema solar. Porque tal condición "potencial" resulta particularmente oportuna. La metafísica aristotélica entendía que el movimiento o el cambio resultan de la evolución de la potencia -poder hacer algo- al acto -llevarlo a cabo-. Tal es la razón de la alarma ante el asteroide viajero, para el que cinco millones de kilómetros a una velocidad de 48 000 km/h, con una alteración del rumbo, no son una larga distancia -otra vez todo es relativo-. Si bien, que algo sea posible no supone necesariamente que ocurra. Por eso podrá seguir leyéndose el periódico hoy, con el asteroide de refilón

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios